Economías emergentes, a valerse por sí solas

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La implantación del tapering por parte de Estados Unidos ha puesto en seria incertidumbre el futuro de las economías emergentes. Esto aunado a una desaceleración palpable de la economía china, principal motor de propulsión del crecimiento de estas economías. No es por nada, pero a China le debemos mucho: se convirtió en uno de los principales compradores de minerales y otras materias primas para muchas de estas economías.

Las BRICS son, sobre todo, las que se encuentran en el ojo de los analistas económicos. Si bien, Estados Unidos tiende a volver a la senda del crecimiento, éste parece ir por nuevos rumbos: el reemplazo de los combustibles clásicos por el gas de esquisto. Toda una revolución energética, no muy bien vista por Rusia, uno de los principales exportadores de petróleo. Y, no solo perjudicaría a Rusia.

Con el gas de esquisto más popularizado, la industria norteamericana bajaría los precios de los productos terminados. Esto paralizaría el contacto entre los yanquis y los estados asiáticos: al bajar los costos de producción en Estados Unidos, la manufactura asiática perdería su único gran valor diferencial, el bajo precio. Estados Unidos podría competir con productos de mejor calidad y precio. Tremendo inconveniente para los denominados tigres del Asia.

Por el lado sudamericano, Brasil, una de las economías de mayor crecimiento en el mundo, no enfrenta los mismos problemas que sus homólogos asiáticos. El principal problema que tiene el país de la samba es el tremendo grado de exacerbación política y social que se vive hoy en día. La gente no come piedras. Brasil, a pesar del crecimiento, sigue siendo una de las economías en la que la brecha entre los ricos y los pobres cada vez es más grande.

Turquía afronta problemas similares a los de Brasil. Una economía en crecimiento se ve tristemente debilitada por un gobierno excesivamente centralizador. En India, otra de las BRICS, se afronta un proceso diferente, pero no menos propenso a la incertidumbre. Políticas redistributivas por doquier han puesto a la economía india, galopante en los últimos años, en franco peligro de una alta inflación. Solo el Banco Central indio podrá recomponer la situación.

Finalmente, tenemos a los países integrantes de la Alianza del Pacífico. Si bien el potencial exportador de cada uno de ellos no es comparable a la de las BRICS, la consolidación de esta alianza haría pensar en un núcleo sólido y con grandes posibilidades de crecimiento. Y eso sin contar con el excelente rumbo económico tomado por México, Chile, Colombia, y nuestro país, Perú. El problema de estas economías es que si bien han alcanzado un alto grado de movimiento comercial, más interno que externo, todavía poseen instituciones débiles, que más que ayudar a los focos productivos a crecer, los llenan de minas e inhiben, de alguna forma, su eclosión.

Fin de la crisis mundial, pero sin muchos dólares o euros que rescatar, debido al cierre de los bolsillos norteamericanos y chinos. Es el momento que las economías emergentes demuestren de qué madera están hechas.

Vía: Project Syndicate

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