El rumbo de las inversiones en Corea del Norte

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Aunque le parezca increíble, Corea del Norte es un país económicamente abierto al mundo. En 1984, emulando a China, se emite la Ley de Sociedades de Riesgo Compartido en Corea del Norte. Nueve años después, se creó al interior del país una zona económica comercial llamada Rajin Sonbong. Sin embargo, todas estas políticas no han tenido el resultado esperado: atraer inversionistas del extranjero. Esta negativa de los inversionistas no solo tiene como causa las excentricidades de su mandatario, Kim Jong-un, sino también las escasas garantías internacionales que existen para los inversionistas en un país que se niega a retroceder en su política nuclear. ¿Qué panorama ofrece el mercado norcoreano a los capitales extranjeros?

Ventajas

  • Posee amplios recursos naturales aún por explotar.
  • Al ser un país rodeado de mar, posee puertos que pueden crecer e imitar a los de China.
  • Ya que posee un ingreso per cápita de tan solo $ 1.800, la productividad que generarían las inversiones sería muy alta.
  • Existe un compromiso latente del mandatario norcoreano de potenciar la manufactura, sobre todo, tras la inauguración de 14 zonas económicas especiales.
  • Posee trabajadores bien calificados, por lo que su inserción a nuevas industrias, manufactureras y tecnológicas, sería un trámite sencillo por resolver.
  • Tiene como potenciales socios a tres de los países que encabezan la lista de las naciones más grandes económicamente hablando: China, Japón y Corea del Sur.

Desventajas

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  • Su escasa apertura al mundo desde el punto de vista político, ofreciendo un celo excesivo respecto a su producción de energía nuclear.
  • Una fuerza laboral mal empleada, ya que más del 8% del total de la población económicamente activa está dedicada a la milicia.
  • No posee una base agrícola similar a la de China, Vietnam o Singapur, países que han basado gran parte de su crecimiento inicial a este sector económico.
  • Sigue siendo una economía muy pequeña (94 veces menos en comparación con Corea del Sur), que se demuestra en su ínfima capacidad en cuanto a infraestructura e instituciones.
  • Escasa confianza del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, lo que provocaría un doble esfuerzo para subsanar las precariedades en infraestructura.

Está claro, entonces, que un cambio no puede partir del norcoreano común y corriente. Tiene que venir de las cabezas del Estado. Sino Corea del Norte se ahogará muy pronto bajo sus propios conflictos internos, provocados por una economía magra. ¿Cuán dispuesto estará Kim Jong-un para cambiar el rumbo de la historia en Corea del Norte?

Vía: Project Syndicate

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Autor entrada: Equipo Pymex LM

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