Esta es la oficina para la moderna empresa; el “espacio de cocreación”

Uno de los frecuentes problemas de las políticas de gestión en las empresas es que existe una gran brecha entre el diseño y lo que termina resultando en su implementación.

Esto se ve reflejado en las nuevas alternativas a los espacios de trabajo tradicionales. Y es que hasta finales del siglo pasado las oficinas se estructuraban en un conjunto de despachos para gestores y directivos donde el tamaño daba a conocer la importancia del puesto y rodeados de pequeños cubículos o mesas alienadas para el resto del personal.

Espacio de cocreación para empresas del siglo XXI

Pero algunas firmas de servicios profesionales mayormente comenzaron a innovar el diseño de los espacios intentando optimizar costes de alquiler de superficies.

Lo cierto es que ahora las tecnologías han tomado el liderazgo en el diseño de las zonas de trabajo de varias empresas donde la oficina ha pasado a llamarse espacio de cocreación“, que son diversas áreas que facilitan la interacción informal entre trabajadores con la intención de desarrollar y fortalecer el intercambio de conocimiento y elevar la motivación y productividad laboral.

De tal modo que la estrategia de diseño persigue tanto los encuentros accidentales como la claridad y eficiencia. Varios estudios refrendan la necesidad de profesionales creativos de mantenerse en contacto con ideas y personas estimulantes, al menos algunos días a la semana; también apuntan la importancia de la divagación y la introspección para alumbrar ideas.

Edificios de antiguas fábricas reconvertidos en talleres

Un ejemplo de estos cambios de diseño se ven reflejados en los edificios de empresas que albergan a los nuevos estudiantes, creativos y trabajadores en general se adaptan al contexto cambiante, marcado por el ensayo y error o el nacimiento y destrucción de oficios y sectores profesionales.

Los renovadores de la arquitectura en el siglo XX, como la corriente moderna de Walter Gropius en Europa o Frank Lloyd Wright en Estados Unidos, usaron nuevos materiales estructurales y superficies diáfanas respetuosas con los flujos del entorno -luz, vegetación, ventilación-, para adaptar la arquitectura a una nueva era.

Adelantándose a los cambios de hoy, el promotor de la arquitectura orgánica Frank Lloyd Wright tenía la convicción de que los arquitectos contribuirían a construir una sociedad mejor “estudiando la naturaleza de manera seria, inteligente, y con sentimiento, y apreciación”.

Vía: gestion
Foto: faircompanies

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