¿Haciendo o deshaciendo el Doing Business?

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El Banco Mundial (BM) es un banco particular. En la actualidad, es organismo multilateral que pone mucho énfasis en realizar estudios sociales abocados a la lucha contra la pobreza y  también a la financiación de programas que ayuden a erradicarla. Entre las investigaciones que el BM realiza se encuentra el Doing Business. Este mecanismo se encarga de regular a los mercados de 185 países alrededor del globo. El Doing Business observa el nivel de reglas dentro de un país que establecen las reglas del juego de los actores económicos, las cuales van desde la medición de costos y tiempo que un país dispone para poner una empresa o la facilidad que se tiene para ofrecer negocios. Gracias al Doing Business sabemos que Singapur se encuentra mejor posicionado en el ránking que anualmente emite esta investigación y que  República Centroafricana se encuentra en la última posición. Actualmente, el Perú se encuentra en la posición 43 en esta medición de los negocios en los países.

Ana Palacio, ex vicepresidenta primera del Banco Mundial, comenta que uno de los puntos fuertes del Doing Business es su capacidad de síntesis. Esta facultad la hace sumamente efectiva dadas las mediciones que hace. En ese sentido, da a conocer que los informes anuales del  Doing Business sirven de mucha ayuda a los gobiernos de los países para poner a trabajar las reformas necesarias en los negocios. Como se decía líneas arriba, el Doing Business se encarga de dar a conocer la situación de los negocios en un país. Uno de sus tantos enfoques, de los once indicadores cuantitativos que tiene, es el de la proliferación de reglamentos. La incidencia de esto provocaría, pongamos por caso, que gobiernos pongan en su mirilla a las burocracias y entrampamientos legales, así como las corruptelas y la “economía sumergida” como la llama Palacio. La labor del Doing Business ha rendido, como cabría esperar sus frutos. Consecuencia de sus informes se han llevado a cabo en el mundo más de 2.000 reformas liberalizadoras, asegura el diario The Economist. Los países han sabido responder a los estudios del BM.

Sin embargo, desde su creación en el 2002, el Doing Business parece estar pasando su hora más riesgosa. A lo largo de su existencia, el informe ha venido siendo presionado por los accionistas del Banco Mundial. En la actualidad son tres los países que buscan eliminar al Doing Business. Estos son Francia, India y China. Se especula que la presión del gigante asiático se debe a que para el 2013, ocupa el puesto 93. Lo que buscan estas potencias es eliminar el informe. Las críticas al Doing Business van desde la falta de exhaustividad en la metodología de investigación de los reglamentos. Así como que las sanciones a la excesiva carga de reglamentos en los países haría que se preparen trampas para salir librados de esto. La frase romana: mientras más leyes, más corrupto un país, resulta sumamente propicia para estos fines.

Los defensores del Doing Business aducen que la metodología si bien no es puntillosa como se pide, sí es lo suficientemente buena como para ofrecer datos fiables, los que en realidad brinda. No obstante esto, la metodología es perfectible y a lo largo de los años se ha venido modificando.

La preocupación del The  Economist se debe a que, si bien el  Doing Business ha sufrido críticas de diversos países, hoy en día parece estar en más peligro que nunca. Sucede que bajo la administración del doctor Jim Yong Kim se ha dado que no había sucedido con sus antecesores: se ha instalado una mesa de expertos que evalúe el trabajo en futuro del Doing Business. Esto no pasaría a mayores si no fuera porque parte de los expertos de la mesa de trabajo son abiertos críticos del Doing Business. Los riesgos que este recorre son de desaparecer o que se le encargue el estudio a otro organismo.  Con ello la calidad del estudio entraría en merma.

Bajo el gobierno de Kim (quien dijo que su entidad debería seguir la “opción por los pobres”-en referencia a la Teología de la Liberación del Padre Gutiérrez), el Banco Mundial se ha mostrado a la vanguardia de las instituciones financieras en aspectos de desarrollo económico. Los resultados del Doing Business han sido bienvenidos en los países y eso dice mucho del peso que aquel tiene. Tomando en cuenta de que la metodología es perfectible, los esfuerzos deberían encaminarse más que todo a buscar una mayor opción de entrada a las familias en los negocios. De esa forma el Banco Mundial se iría limpiando la cara tras las agrestes políticas que respaldó en el pasado.

Vías: The Economist, Project-Syndicate, El Comercio

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