Jim Yong Kim, un presidente con toque distinto

Banco Mundial

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Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, visitó nuestro país hace unas semanas.  Durante su  visita, se reunió con el presidente Ollanta Humala en palacio para reconocer los avances contra la pobreza y para suscribir un acuerdo sobre educación básica. En declaraciones para la prensa, dejó saber su buena opinión sobre la performance económica del país. Las palabras de reconocimiento al ministro de economía, Miguel Castilla, no se hicieron esperar. Asimismo, también se dio tiempo para señalar una de las puntales de su gestión: la lucha contra la pobreza. En un artículo para un diario local, insistió en la necesidad en que los gobiernos pongan mayor énfasis en su combate contra la pobreza. Kim indicaba uno de los desbalances más destacados en la región latinoamericana: su desigualdad. 8 de los países 10 países más desiguales del mundo se encuentran en este subcontinente.

Kim es presidente sui géneris para un organismo financiero. Sin ser político u hombre de finanzas, este particular personaje coreano tiene en sus manos a esta importante entidad financiera. Faltaba más: Kim es médico y antropólogo y tiene una larga experiencia en lucha contra la pobreza social. Siendo importante subrayar que durante 15 años vivió en los olvidados asentamientos humanos de Carabayllo, donde junto a un grupo de expertos trabajó por tratar la tuberculosis, una enfermedad insignia del desarraigo económico. Ya en tierra peruana, Kim aprovechó la oportunidad para reunirse con los vecinos de Carabayllo con quienes él trabajó. Una sonrisa de oreja a oreja se percibió en el rostro del médico coreano mientras danzaba con las mujeres del asentamiento.

En una entrevista concedida a la periodista Sonia Goldenberg, Kim relució su vocación por trabajar por la justicia social. Una anécdota con su padre, a puertas de elegir una carrera, demuestra cuán identificado estaba con el tema de luchar por los más pobres. Al final la decisión de su pragmático padre resultó la más acertada: como médico, Kim ha sabido elaborar soluciones para el problema de la pobreza.

En cuanto a su trabajo como presidente del Banco Mundial, reconoció que el enfoque de la entidad financiera que preside anteriormente privilegiaba temas que no implicaban necesariamente una ayuda a los más desfavorecidos. Los fundamentos macroeconómicos antes que las políticas de servicio social fueron el camino a seguir durante mucho tiempo en el mundo económico. Esto parece cambiar bajo su égida. Como ha estimó Efraín Gonzales de Olarte, economista peruano, se observa un cambio de tónica en el Banco Mundial para trabajar los temas de pobreza. Siendo la redefinición de la pobreza como algo multidimensional y no simplemente monetario una de las grandes adopciones que se ha tenido. Economistas como Amartya Sen y Kaushik Baku, representantes de la economía del desarrollo (una visión totalmente opuesta a la economía convencional) forman parte del panel de expertos que trabajan en el Banco Mundial.

El médico y antropólogo coreano también se dio tiempo para hablar sobre la burocracia y la corrupción existente en su organismo. Refirió que está sumido en una reforma profunda dentro del Banco Mundial para desterrar la corrupción reconociendo y recortar los tiempos que toma el ofrecimiento de ayuda monetaria. En el campo de la cultura, Kim aconsejó no quedarse dormido de éxito por el papel de nuestras exportaciones. La “maldición de los recursos naturales”, gran afectante de nuestra historia republicana, no puede pasarnos la factura otra vez. Recordó la actuación de su país, Corea: el pequeño país asiático-su parte sur- ante la ausencia de recursos naturales dedicó sus energías a desarrollar la industria cultural, cosa que le ha traído excelentes resultados. “Perú debe reforzar su industria cultural”, remarcó.

Kim parece estar sumamente comprometido en la feroz y desgastante lucha contra la pobreza. Su historial le da las credenciales. Tiene algo que parecía perdido en los tópicos de los organismos de finanzas: la confianza de la gente.

Vía: El Comercio, La República

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