Joven indígena construye increíbles robots con basura

Tiene 18 años, es boliviano, nunca llevó un curso de robótica, pero es capaz de construirlo a partir de materiales reciclados que encuentra en la basura. 

inventores

Esteban Quispe lleva fabricando robots desde que tenía apenas 8. Desde su pequeño taller en un pueblo del municipio de Patacamaya, al sureste de La Paz, Esteban da vida a sus creaciones que son fabricados de deshechos que encuentra en un basural.

Si hay algo que define a Esteban son sus ansias por inventar y construir cosas nuevas. Y ese “talento innato”, como él mismo lo define, para comprender el “complicado idioma de la tecnología” le está llevando muy lejos.

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En su “laboratorio” un cuarto de dos por dos metros, están sus inventos, entre ellos, una sincronización de luces, que la hizo en 2011. Un año después inventó un coche, similar a aquel de su serie favorita de los 80: El coche fantástico. Luego vinieron los inventos de luces automáticas, que se enciencen con aplausos o cuando la noche llega a cualquier lugar.

Esteban ya ha participado en varios programas televisivos y protagonizado artículos de la prensa internacional. Y en su página de Facebook se acumulan elogios y comentarios de sus miles de seguidores.

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Por lo pronto, ha dejado sus estudios de Ingeniería Mecatrónica, que fue una beca completa otorgada por la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” de La Paz, para decicarse a otros proyectos. Mientras tanto, sigue trabajando en su pequeño laboratorio, creando ingeniosas máquinas que no solo le están aportando ingresos, sino también una fama que no esperaba y con la que parece sentirse muy cómodo.

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Creador del Wall-E boliviano

Pero su proyecto más conocido hasta el momento tiene nombre de película. Se trata de Wall-E boliviano, como él lo denominauna tierna máquina que en la cinta de Disney arregla el desorden que causó la humanidad, y en el mundo de Quispe nace de la propia basura para recordarnos una lección: la creatividad no tiene límites.

Este es un pequeño robot de lata, con varias conexiones internas que hacen que el aparato se mueva hacia adelante y hacia atrás. Pero también giran sus manos y su cabeza. Esteban controla su invento desde su celular, pues creó una aplicación que desde el teléfono móvil opera las decisiones del robot.

Pero ¿qué le inspiró a usar material reciclado? “No fue porque yo quería. Fue una necesidad. Si hubiera tenido dinero habría utilizado materiales nuevos. Pero no lo tenía, así que empecé a buscar soluciones“, admite.

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Grandes aspiraciones

Pero las aspiraciones de Esteban Quispe van mucho más allá del entretenimiento personal. Hoy día, además de fabricar robots, se dedica a enseñar a otros a comprender cómo funciona la informática.

Aprendió de forma autodidacta, poniendo nombres a los componentes con palabras que, en su Bolivia rural, le resultaban familiares – arvejas, lentejas o quinoa- “según la forma de cada uno”. Hoy, a sus 18 años, ya es tutor robótico de varios estudiantes que trabajan con él para aprender de su talento.

Además de la enseñanza, entre sus proyectos de futuro también está la política. Y cuenta que incluso le gustaría, algún día, optar a la presidencia de su país. “Me gustaría aportar a mi comunidad con tecnologías verdes y llegar a las zonas rurales donde no alcanza la energía. Con eso cambiamos el mundo”, explica finalmente.

Vía: elcomercio.pe

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