La perspectiva económica sobre el escándalo FIFA

Mucho se ha escrito tras la esperada reelección de Joseph Blatter en la FIFA, la máxima y única autoridad a nivel mundial en el campo futbolístico. Pero, más allá de las conjeturas que se ciernen sobre los escrúpulos de Blatter y los directivos que lo rodean en la FIFA, lo cierto es que el mundo del fútbol mueve hoy más millones que cualquier otro deporte, y no solo en contratos, sino en materia de sobornos. Descubramos más acerca del escándalo que envuelve a la FIFA, esta vez desde una perspectiva económica.

Sudamérica en el centro de la polémica

Para mal de nosotros, los sudamericanos, el escándalo FIFA ha explotado en razón a extraños contratos hechos en nuestro continente. 14 personas, entre ellos 9 directivos de la FIFA y 5 empresarios, están hoy tras las rejas acusados de ser partícipes de sobornos por derechos de televisación, publicidad y patrocinio de diferentes eventos deportivos, entre ellos la Copa América que está por venir.

Pero, ¿de qué se les acusa? La empresa Datisa llegó a cerrar un contrato multimillonario de 317 millones de dólares para hacerse de las transmisiones de las siguientes Copas Américas del 2015, 2019 y 2023. Datisa ofreció un plus de 35 millones de dólares para hacerse cargo de la Copa América Centenario 2016 a disputarse en Estados Unidos (aunque ahora se duda si se jugará dicho torneo). Claro, era el dinero que figuraba en contratos, pero ¿cuánto más se movía por debajo para que Datisa ejerciera el monopolio de las transmisiones hasta el 2023?

El oscuro origen de Datisa

Corría el año 1987, cuando la empresa Traffic del brasileño José Hawilla rompió el mercado al hacerse del poder de las transmisiones televisas de los principales eventos futbolísticos de nuestro continente. Sin embargo, en el 2001 ese monopolio se rompió cuando la asociación entre Full Play, de los hermanos argentinos Hugo y Mariano Jinkins, y Torneos (ex Torneos y Competencias), del también argentino Alejandro Burzaco, le ganó a Traffic la puesta de mano en cuanto a la transmisión de las siguientes ediciones del torneo más importante de la Conmebol.

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Hawilla sintió que la Conmebol le había hecho una mala jugada. Así que recurrió a tribunales de los Estados Unidos para denunciar el incumplimiento de una cláusula por parte de la Conmebol, que le permitía renovar el contrato por transmisiones de manera inmediata a Traffic. El litigio no llegó a su fin, puesto que Hawilla declinó su denuncia. ¿Qué pasó en el camino? Los hermanos Jinkins y Burzaco se acercaron a Hawilla para hacerlo su socio (generando a Datisa), haciéndole conocer que ya tenían todo listo pues tenían comprado a la mayoría de directivos de la Conmebol, la mayoría de los cuales, a la vez, ostentan cargos de importancia en la FIFA.

Los millones detrás del escándalo

El mecanismo era el siguiente: para hacerse de los derechos televisivos, Datisa se “comprometía” a hacer efectivo jugosos arreglos con los más conocidos dirigentes de la Conmebol. Solo para la justa que se desarrollará en Chile en junio próximo, Datisa entregó 3 millones de dólares para las cabezas de la Conmebol, es decir, 3 millones para el presidente de la organización, 3 para el de la federación de Brasil y 3 más para Argentina. Para el resto de países se les entregaba la módica cifra de un millón y medio en sobornos (se investiga si el entonces presidente de la FPF, Manuel Burga, recibió su millón y medio de dólares). Así todos salían ganando, por supuesto, menos el cada vez más endeble, económicamente hablando, fútbol sudamericano.

Pues, los sobornos en la Copa América serían solo la punta del iceberg de este sonado caso. El FBI y la justicia americana esperan hallar más indicios sobre otros actos de corrupción relacionados a los futuros mundiales de Rusia y Qatar. La pelota no se mancha… y la economía tampoco.

Vía: bbc.co.uk / gestion.pe

Foto: abc.net.au

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Autor entrada: Equipo Pymex LM

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