Las pymes latinoamericanas buscan dinero en China

La creciente necesidad china de materias primas y productos agropecuarios ha sido aprovechada por las empresas latinoamericanas para lograr la financiación de su actividad.

La creación de SinoLatin, la primera empresa de capital riesgo especializada en inversiones privadas chinas hacia Latinoamérica, ha tenido una gran aceptación en ambas orillas del Pacífico. 

SinoLatin, fundada por los mexicanos Rafael Valdez Mingramm y Luis Gómez Cobo, junto con el cubano-americano Erik Bethel, los tres con experiencia en los mercados de América Latina, Norteamérica y China, está especializada en la búsqueda de financiación de empresas latinoamericanas entre los inversores chinos, muy interesados en entrar en estos mercados.

El interés chino en América Latina responde a la necesidad de importar tanto materias primas; hierro, cobre, oro, manganeso, petróleo o lithio entre otros, así como alimentos de primer uso en China como el la soja. Desde el 2004 las inversiones chinas en el exterior empezaron a crecer hasta alcanzar el año pasado los 51.000 millones de dólares, mientras que el sector petrolero, igual que ocurre en África, parece ser su primer objetivo.

Son reseñables las inversiones en chinas en los sectores petroleros de Venezuela y Brasil, que están a punto de desembarcar también en Argentina a través de la compra de una participación de la argentino española Repsol-YPF por parte de la estatal china CNPC. “Argentina permite de manera muy abierta la inversión extranjera en petróleo y gas natural”, explica Valdez, quien apuesta por inversiones chinas similares en Paraguay, Colombia, Ecuador o Bolivia.

Aunque los inversionistas chinos son principalmente estatales, como es el caso de la minera Chinalco (China Aluminium Corp.), con inversiones en Perú, la firma de ordenadores Lenovo en México, la de autos Cherry en Uruguay, o Huawei, de electrodomésticos, en toda la región, lo cierto es que el aumento de nuevos ricos en territorios chino están ampliando el espectro de inversionistas.

Fuente: AméricaEconómica.com

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion