Nepal: lo que no debe hacerse ante un desastre

Katmandú era una ciudad donde observabas turistas de todo el globo en cada esquina. Enamorados de esa riqueza cultural y arquitectónica milenaria, los millones de personas que se movilizaban hasta la lejana Nepal podían sentirse gustosos por lo que hace décadas atrás los hippies consideraban la meca de la espiritualidad en el planeta. Después de todo, Nepal, ese pequeño país al sur de China concentra algunos de los mejores atractivos turísticos existentes: riqueza histórica, nevados imponentes y una religión que roza lo supremo, personificado en el Dalái Lama. Pero, todo ese mundo de ensueño pareció esfumarse el 25 de abril del 2015.

La verdad sobre Nepal

Vemos lo que deseamos ver. Pero había un Nepal escondido y que hoy salta a la vista tras el desastre natural. El Nepal de nulo crecimiento industrial y de excesiva dependencia del sector turismo. El Nepal de los problemas sociales tremendos, que convierten a sus niños y niñas en potenciales víctima del turismo sexual. El Nepal de calles polvorientas y vetustas, llenas de motos y carros de décadas pasadas. El Nepal de columnas milenarias sin infraestructura moderna que prevenga ataques sísmicos. El Nepal que no solo era cuna de la espiritualidad en el mundo, sino que también, había sido escenario de cruentas batallas acontecidas debido a la guerra civil que azotó el país hasta el 2006. Ese es el Nepal ignorado y que hoy vemos.

Nepal y su nula gestión de crisis

La ayuda sigue llegando. La cifra de desaparecidos pasa a engrosar día tras día la de los fallecidos. A pesar de ser considerada una zona de alta peligrosidad sísmica, el gobierno nepalí hizo poco o nada al respecto. Al día siguiente del desastre, Katmandú, su capital, lucía como una ciudad en la que varias bombas atómicas hubieran hecho explosión. Era comprensible que las construcciones antiguas se derrumbarán (y con ellas gran parte del atractivo turístico de este país). Lo incomprensible fue que gran parte de las edificaciones modernas se vinieran abajo.

Las pocas edificaciones que se mantuvieron en pie fueran las gubernamentales. Razón que no fue suficiente para un rápido contraataque del gobierno. Por el contrario, el sector gubernamental y el financiero actuaron torpe y lentamente. Hasta el punto que gran parte de la ayuda hecha a los ciudadanos nepalíes afectados no procede de su propio gobierno, sino de instituciones y personalidades del extranjero, entre ellos del conocido futbolista Cristiano Ronaldo.

Nepal y la tarea que queda por desarrollar

Ahora queda por ver si Nepal continuará en el camino de la lentitud y de la falta de planificación. Pasado el desastre, ahora la tarea es otra: reedificar lo que la naturaleza quiso destruir, y lo que el Estado nepalí no pudo mantener. Porque hay que ser sinceros, hasta ahora la ciencia no ha demostrado que un sismo de alta magnitud aniquile a poblaciones enteras. Lo que sí mata es la poca planificación en las edificaciones particulares y estatales. Paredes y techos colapsados se convirtieron en las lápidas de sus propios moradores.

Lecciones que nos deja un desastre que bien pudo acontecer en alguna ciudad de nuestro país. Ojo, que Nepal estaba bien advertido. Ya los especialistas habían alertado a las autoridades de los peligros de un inminente sismo, toda vez que Katmandú presentaba un silencio sísmico de casi 30 años. ¿No te suena similar el panorama en Lima?

Vía: elpais.com / gestion.pe

Foto: que.es

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