Pequeños agricultores chilenos se profesionalizan y crean mercados

La producción de aceite de oliva y arándanos de alta calidad en la zona norte, así como el cultivo de novedosos berries en el extremo sur del país, son algunos de los proyectos que se están logrando abrir mercado, con ayuda del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA).

La transferencia tecnológica que aporta el INIA a través de cursos, seminarios y asesorías técnicas no sólo contribuye a mejorar los procesos de 40 mil productores al año, sino que además, permite que familias campesinas perfeccionen sus productos pensando en una exportación a futuro. 

El fruto de tierras áridas
Un ejemplo de este aporte  se refleja en el innovador proyecto de Miguel Ángel Cortés, quien tras recibir asesoría técnica apostó por la producción de distintas variedades de arándanos en las condiciones de aridez y clima que caracterizan a la Región de Coquimbo.

Desde el 2007,  Cortés trabaja en la producción de este cultivo con una plantación de 21 mil plantas en cinco hectáreas. Y los resultados son positivos. Ya se encuentra realizando envíos a Estados Unidos y está en conversaciones con Asia. “Los posibles destinos son Tailandia o Taiwán”, cuenta.

En 2008 la producción  no fue muy buena, explica, con ocho mil toneladas de frutas. Sin embargo, las perspectivas para este año son cosechar alrededor de 15 mil toneladas, lo que le significaría recibir ingresos sobre los $ 30 millones.

Modernizando procesos
Ana Ossandón, junto a otros once productores de aceite de oliva, forman la sociedad agrícola Santo Sazón de la localidad de Los Choros, en la comuna de La Higuera. El mayor problema de la agrupación eran sus  precarios procesos y mecanismos de producción. “Sacábamos aceite usando ‘marai’, una máquina de moler hecha en piedra”, señala Ossandón.

El aporte del INIA fue ayudarlos a la formación de un grupo de transferencia tecnológica, donde se trabajó con ellos hasta 2008. Recibieron capacitación en técnicas de manejo de huerto, implementación de proyectos productivos prediales e industrialización.

“Antes la producción era de 200 litros anuales y ahora con la fábrica, estimamos que cada productor logrará unos 35 mil litros al año. Así aumentaremos el potencial que tenemos para comercializar y abrirnos mercado en el extranjero”, acota Ossandón.

Fuente: Diario Financiero

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