Piden a Venezuela pago de importaciones de Ecuador

Empresarios ecuatorianos se reunieron este martes con representantes del gobierno venezolano para tratar de cobrar unos US$130 millones de dólares atascados en los procedimientos administrativos de autorización de divisas. El dinero corresponde a productos importados de Ecuador por empresarios privados venezolanos desde hace año y medio.

El monto, que fue confirmado por la cancillería ecuatoriana, es modesto: representa menos del 2% del total de importaciones de Venezuela en 2007 y 2008, que ascendieron a unos US$87.000 millones. Pero para algunas de las 18 compañías ecuatorianas a las que se les debe, puede constituir la diferencia entre un balance en rojo o en negro.

“Ese dinero es importante en momentos en que necesitamos liquidez. De nuestra actividad dependen 650 familias y 30% de ese negocio va a Venezuela”, le explicaba en estos días al diario ecuatoriano El Comercio el presidente de Productos Paraíso, Andrei Katz.

Sin embargo, Katz y los otros empresarios no parecen ser los únicos ni los más afectados. Según datos del Instituto Nacional de Estadística de Venezuela, en el período enero-marzo de 2009 el mayor volumen de importaciones provino de Estados Unidos, con 26% del total, seguido de Colombia (16%) y China (cerca del 10%).

¿Se les debe también a ellos? “Eso es así”, le confirma a BBC Mundo el presidente de la cámara de comerciantes, Consecomercio, Fernando Morgado. “No es caso exclusivo de Ecuador”, ratifica el profesor de Finanzas Internacionales de la Universidad Católica Andrés Bello, Ramiro Molina. Pero ni uno ni otro se aventura a mencionar montos.

“Mala paga”
El problema se deriva del hecho de que en Venezuela el cambio de moneda está controlado desde el año 2003.

De acuerdo con los procedimientos administrativos, los compradores nacionales no le pagan directamente a sus proveedores internacionales. Tras autorizar la compra, la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) le desembolsa el dinero al gobierno del país en cuestión, que se encarga de cancelar los montos pendientes.

Los exportadores ecuatorianos no han recibido nada desde octubre de 2007 y su gobierno decidió intervenir. De ahí la reunión de este martes. Pero son momentos de crisis. El petróleo, del que depende en gran medida la economía venezolana, ha bajado significativamente de precio y los dólares están escasos.

“Me imagino que es complicado para Cadivi (determinar a quién paga y a quién no). A lo mejor esto tiene solución a través de la capacidad de lobby de los ecuatorianos y porque el monto es modesto”, le comentó a BBC Mundo el profesor Molina.

Desde su punto de vista, “es natural que no se hagan los pagos debido a que los ingresos son menores, es natural que se renegocien las deudas y que se extiendan los plazos”. Pero también, opina, es “lógico desde el punto de vista del gobierno hacer que los que tengan sus propias divisas, las usen”.

Con esto se refirió al llamado “mercado permuta”, a través del cual se puede adquirir moneda extranjera legalmente a precios más elevados, mediante operaciones de compra-venta de bonos en el exterior.

Prevenir, no lamentar
Se hubieran evitado muchos problemas si el gobierno se hubiera sincerado y admitido hace unos cuantos meses que no iba a poder cumplir con esos compromisos Fernando Morgado, presidente de Consecomercio. El presidente de Consecomercio tiene otra visión de las cosas. “Se hubieran evitado muchos problemas si el gobierno se hubiera sincerado y admitido hace unos cuantos meses que no iba a poder cumplir con esos compromisos”, señaló.

En su opinión, “el gobierno no le habló claro a los importadores, a los que seguía aprobando solicitudes de importación a sabiendas de que no iba a poder honrarlas”.

El recurso al mercado permuta, añade, está provocando “una inflación galopante”, porque el empresario se ve forzado a “comprar divisas a un costo mayor al que las pensaba adquirir y los productos tienen que subir”.

Mientras tanto, la imagen de los comerciantes locales se deteriora. “Hace unos cuantos años atrás, las empresas venezolanas adquirían sus productos en todo el mundo y escasamente tenía que firmar un pequeño giro, una letra de cambio. Se confiaba en el país y en el empresario. Eso ha cambiado tremendamente”, afirmó el empresario. “Estamos metidos en un callejón sin salida”, sentenció.

Ramiro Molina espera que se trate de un vendaval, una situación pasajera que no afecte decisivamente la situación del país en el ámbito comercial internacional, aunque no se sepa cuándo va a salir el país de ella.

“Mientras no se actualicen estas deudas, nadie va a tener campo de crédito abierto, porque hay incertidumbre acerca de cuándo se cobrarán los montos acumulados. Pero no es la primera vez que ocurre: cada vez que ha habido control de cambio ha sido lo mismo”, indica.

Según el profesor, la gran incógnita es si los precios del petróleo van a recuperarse. “Mientras estemos en esa encrucijada, me imagino que el gobierno va a tener que repartir, pero también va a presionar para que bajen las expectativas de la demanda y para que las partes compartan las cargas del mal momento”.

“No envidio ni a uno ni a otro”, concluye.

Fuente: BBC Mundo, Venezuela

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