Pymes madereras de Colombia crean alianza para proyectarse

La estrategia de Acopi Atlántico para fortalecer a las pyme que se dedican a transformar la madera en muebles y enseres, en esta zona del país, empieza a dar frutos.

Ocho de los 25 microempresarios que conformaron hace tres años la Cooperativa de Trabajo Asociado del Sector Madera del Atlántico (Secmatlan), dan pasos agigantados al beneficiarse de la economía a escala. 

La propietaria de Ebanistería Deivi, Yulis Fontalvo, negocio ubicado en el municipio de Soledad, asegura que cada uno de los microempresarios que conforman la asociación ya no hacen pedidos por separado sino en bloque, lo que mejora la rentabilidad de las pyme porque obtienen la madera a mejor precio.

“Esto se ha convertido en una familia, para cubrir muchas de nuestras necesidades hemos creado un fondo común de 40.000 pesos mensuales que, sumado al apoyo que recibimos de algunas organizaciones como la Gobernación del Atlántico y Acopi, permiten que nuestros negocios despeguen”, dijo Fontalvo.

Secmatlan realizó dos pedidos considerables a Cardones de Colombia, empresa que les provee la madera: el primero fue de 3.170 pies de madera roble y el segundo de 4.000 pies.  La asesora de la Unidad Técnica y Proyectos de Acopi Atlántico, Vivian Cera, indicó que el proceso de consolidación de este grupo se hizo de manera gradual.

Inicialmente se realizó un diagnóstico en cada una de las pyme mediante el cual se identificaron fortalezas y debilidades, luego se organizaron grupos para determinar las metas comunes. “No todas las personas tienen el perfil para trabajar en grupo y poco a poco la gente se fue retirando o simplemente el grupo tomó la decisión de decir “hasta aquí” porque hay gente que retrasa los procesos”, precisó la asesora de Acopi.

Lo que acontece hoy en el Atlántico es la punta de un proceso que ha sido diseñado desde Acopi como gremio y la Gobernación del Atlántico como ente territorial que respalda esta iniciativa desde el principio. “La ayuda ha sido continua, Acopi nos brinda la capacitación, el seguimiento para que nos organicemos institucionalmente y la Gobernación nos responde con recursos cuyas ganancias las rotamos entre nosotros para que las empresas se sigan fortaleciendo”, sostiene Fontalvo.

El consultor Luis Vega, quien brinda capacitación a estos microempresarios destacó que el mayor avance que se ha obtenido con este grupo es entrar en consciencia del manejo de los recursos con los que se cuenta para no aceptar trabajos que desborden su capacidad.

Valdin García, beneficiario y propietario de Valu Decoraciones, negocio que está ubicado en el centro de Barranquilla, relata que llegó a esta asociación por la necesidad de no depender de su oficio como tallador, el cual no le proveía la solvencia necesaria para él y su familia.

“Hace cinco años soy independiente y todavía estoy en mi proceso de fortalecimiento y no dejo de aprender cada día. En el Sena recibí capacitación que es lo que me ha dado de comer hasta hoy”, dice García.
En promedio estas microempresas generan, en promedio, ocho empleos fijos.

Fuente: La República – Colombia

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