Burbuja inmobiliaria en Perú o solamente una contracción en la demanda

3d Illustration of the housing market recession

Pretender ocultar las estadísticas en el mercado inmobiliario es como pretender tapar el sol con un dedo, las cifras están allí, palpables, inmunes a todo intento de interpretación, esculpidas en concreto, el mismo concreto que atiborra el paisaje urbano, decorando ahora con proyectos habitacionales reproduciéndose a ritmos desmesurados desde hace algunos años. Los especialistas bancarios, y permítame destacar y repetir el término “bancarios”, han estimado que el precio por metro cuadrado en algunas áreas de nuestra capital se ha incrementado hasta en un 251% en los últimos años. Los autores del informe, se aseguran como no, de dejar bien claro, luego de arrojarnos tamaña cifra, que esta alza en el precio no se encuentra en absoluto desaliñada con respecto a sus fundamentos, en otras palabras no existe sobrevaloración. Lo dicen los bancos, por si aún no lo ha pensado, los mismos bancos que financian los préstamos hipotecarios para viviendas.

Otros líderes de opinión, provenientes esta vez de la cantera de CENTRUM, tratan de tranquilizar las aguas afirmando que el sector inmobiliario pasa en estos momentos por una etapa de sinceramiento, gracias a las ya anunciadas proyecciones de un decrecimiento en la economía peruana y la desaceleración de los créditos. Tengamos en cuenta que lo que los especialistas han denominado, unilateralmente “crédito barato” parece estar por terminar en el Perú, cuyo mercado casi siempre refleja la mecánica de la Reserva Federal norteamericana, la cual está en proceso de aumentar su tasa de interés, aparentemente esto estaría ocasionando la disminución en la tasa de crecimiento del sector inmobiliario, al verse disminuida la demanda.

Poco o nada hablan los especialistas, de la masa poblacional actualmente embarcada  en programas de crédito a 10, 20 o 30 años, muchos de ellos pertenecientes a sectores de la economía que en estos momentos están flaqueando. No queriendo pasar por aves de mal agüero, recordemos que los síntomas clásicos de una burbuja inmobiliaria son en primer lugar la parsimonia y las ganas de no querer percibir la realidad, sumadas  al sobre-endeudamiento y la adquisición de préstamos a plazos inconcebiblemente largos, añadamos la inestabilidad laboral y una bonanza económica inestable dependiente de factores tan volátiles como el precio de los minerales y el flujo de inversiones, actualmente detenidas principalmente por conflictos sociales. Ni en los países del primer mundo, los mejores economistas, incluidos premios Nobel, pudieron prever burbujas inmobiliarias. Como en la mayoría de casos, en tales situaciones lamentablemente lo único que se puede hacer es usar el sentido común, algo de intuición y esperar que el contexto y la coyuntura delineen y perfilen lo que vendrá más adelante.

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Autor entrada: Equipo Pymex S

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