Estas son las consecuencias económicas que dejó el terrorismo en el Perú

Según el informe de la Comisión de la Verdad, los costos económicos ocasionados por los grupos subversivos a nivel nacional ascendían a más de US$9.184 millones.

El 12 de setiembre se cumplen 25 años de la “Captura del Siglo” cuando el líder de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, fue capturado junto a su cúpula en 1992 en una casa ubicada en el Surquillo por los heroicos agentes del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN).

Lo cierto es que el llamado Presidente Gonzalo desató el caos y terror con sus ataques terroristas que dejó heridas a lo largo del territorio peruano, y que mermó aún más la situación económica del país.

Así lo señala la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) en un informe que consta de más de cuatro mil páginas. De acuerdo a la comisión, el conflicto armado se desarrolló entre los años 1980 y 2000 y tuvo un saldo de 69.280 víctimas.

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Producto Bruto Interno (PBI)

Allá por 1988, la Comisión Especial designada por el entonces Senado de la República concluyó que los costos económicos ocasionados por los grupos subversivos a nivel nacional ascendían a más de US$9.184 millones.

El periodo que analizaron fue de ocho años. Así, indicaron que desde 1980 los sectores Industria y Comercio, Energía y Minas y el sector Agricultura fueron los más perjudicados durante el conflicto armado.

La CVR también se apoyó en otros estudios para señalar que, entre 1980 y 1991, la subversión habría ocasionado la pérdida de US$2.000 millones al destruir la estructura de las torres de electricidad de alta tensión. Según Electro Perú, el número de torres derribadas en 1989 se ubicaba en 335. Por su parte, la institución Constitución y Sociedad llegó a estimar en US$ 21.000 millones las pérdidas económicas para el país durante el periodo 1980-1992.

Obligados a huir

La violencia obligó a muchas familias a abandonar sus pueblos y sus modos de producción, para encontrar refugio y nuevas oportunidades en Lima. “El desplazamiento del capital social del mundo rural hacia otras zonas, sobre todo urbanas o urbano marginales, generó otro debacle en las comunidades y en las regiones”, anota la CVR.

En 1997, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) reveló que más de la mitad de encuestados (57,6%), de 437 distritos de los departamentos de Ayacucho, Apurímac, Huancavelica, Junín, Huánuco y Ancash, habían cambiado de residencia por la violencia. Aunque tras el apaciguamiento del conflicto armado algunas familias decidieron regresar a su lugar de origen, la CVR encontró que estos retornos sólo habrían alcanzado cerca de la mitad de la población desplazada.

Desempleo y subempleo

El conflicto armado también afectó la dinámica productiva de la comunidad e imposibilitó el desarrollo normal de las actividades económicas de la población, afirma la CVR.

La falta de trabajo empujó a los desplazados a ubicarse en actividades del sector informal o de poca rentabilidad, que no les permitió acceder a ingresos necesarios para su subsistencia. A su vez, la informalidad laboral generó en estas familias condiciones de inseguridad e incertidumbre, que no tenían en la etapa previa al conflicto.

Vía: elcomercio.pe

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Autor entrada: Equipo Pymex P