¿La expansión de Tambo amenaza la supervivencia de las bodegas de barrio?

Ya se ha vuelto popular el logotipo que mezcla el color morado y amarillo de un negocio que viene a simplificar el consumo en Lima.

 

Durante el último año, Lima ha presenciado un fenómeno curioso: la invasión de las tiendas de conveniencia y descuento, como la de Tambo que la encontramos en cada esquina y con mayor frecuencia en Lima.

Sin embargo, este brote de formatos ajenos no es nuevo; de hecho, en toda la región latinoamericana se vive un panorama similar, como en Colombia, donde el formato de descuento tuvo un boom en los últimos años y que en el 2016, llegó a alcanzar el 60% de todo el crecimiento del consumo masivo.

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Tiendas de descuentos

Las tiendas de descuento las heredamos desde Alemania. El período posguerra le pegó duro, y la gente necesitaba un canal más accesible para comprar sus productos. Estas tiendas se caracterizan por tener un surtido limitado, una marca propia del establecimiento mucho más fuerte, exhibición simple de los productos, incluso en la unidad de embalaje original del fabricante.

Hoy, algunos establecimientos deciden no entregar bolsas y suelen aceptar solo efectivo. El objetivo es reducir al máximo los costos de la cadena productiva para ofrecer precios mucho más bajos.

En Latinoamérica no hay posguerra, pero sucede el mismo fenómeno. La tendencia obedece a múltiples factores, desde el tráfico y horas laborales, hasta el empoderamiento femenino y la despedida de la antigua figura de ‘ama de casa’.

Es decir, cada vez hay menos tiempo para realizar las compras del hogar, e ir al mercado ya no es una preocupación exclusiva de las mujeres. La solución son estos formatos de cercanía.

Filosofía Tambo

Tambo es el nombre de una de las tiendas de descuento que ya cuenta con 120 puntos de venta y proyecta cerrar el año en 200 este 2017. Este formato es bastante similar al de los autoservicios, o las tiendas en grifos, con la particularidad que insiste bastante en la cercanía con el cliente.

En efecto, ahora el consumidor no necesitaría caminar hasta el supermercado para conseguir aquello que le falta. Las nuevas tiendas de conveniencia como Tambo ofrecen el mismo formato pero más pequeño. Sería como un peruano practico, que busca la salida siempre, que está cansado de la tugurización de los centros comerciales, de la sobreoferta y sobre-estimulación.

Y pueden encontrar lo mismo que en un supermercado, pero más rápido. El nuevo formato es menos cuadriculado; no es servicio fastfood, sino fast life: Para personas que corren rápido y el limeño es cada vez más apresurado. No solo es una Bodega Evolucionada sino un Supermercado Simplificado. El nuevo formato de Tambo ha simplificado los procesos, donde sientes menos la cola y daría la sensación de ser más hogareño. Ahora el mall va en la búsqueda del cliente del barrio.

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80% de las ventas se realiza en bodegas

Muchos estiman que este formato de venta no podría eliminar a la tradicional bodeguita de barrio, pero sí le quitará crecimiento. Según datos de Cono Sur de Fundes, organización dedicada a asesorar a las pymes para mejorar su competitividad, los comercios del canal tradicional en el Perú representan cerca del 80% de las ventas de las grandes marcas en el país.

Sin embargo, se enfrentan a cuatro retos para no ser desplazados por el avance de los diferentes formatos del canal moderno. El primero de estos desafíos es el alto nivel de informalidad.

En segundo lugar, existen deficiencias en la gestión del almacén de las bodegas por lo que se considera que estas deberían apuntar a tener el nivel de organización de un negocio grande para mejorar el servicio a los clientes.

Un tercer reto es subirse a la ola de la digitalización, que abre un nuevo campo de posibilidades, sobre todo para competir con las nuevas cadenas de tiendas por conveniencia que vienen expandiéndose, como Tambo.

Vïa: gestion.pe/ elcomercio.pe

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