¿Es el limeño genéticamente agresivo?

Es una pregunta dura, pero no por ello, de vital importancia para nuestra vida diaria. Solo por esta ocasión caeré en el pecado de la generalización para enfocar un problema que nos atañe a todos, y que de alguna forma perjudica nuestra vida familiar, laboral, empresarial y social. Porque tal vez tú no te percates de alta agresividad que demostramos los limeños, sin embargo, para alguien ajeno a nuestra cultura queda en completa evidencia. Te pondré algunos casos que te demostrarán de que la agresividad se respira en el aire limeño:

  1. No nos interesa lo que les pase a otros

Caminamos tranquilamente por la calle y vemos que un delincuente está forcejeando con una señora para arrebatarle su cartera. Nos quedamos parados sin saber qué hacer. Lo curioso es que otras personas también adoptan la misma actitud. ¿Qué es lo que sucede? ¿Es una actitud normal? No. Lo normal es que tratemos de auxiliar a esa mujer. Sin embargo, al no ayudar a esa mujer demostramos nuestra nula solidaridad con quienes nos rodean. “Si no es alguien a quien conozca, ¿para qué le daría una mano?”, podría reseñar la indiferencia del que hacemos gala diariamente los limeños.

  1. Pensamos en el hoy, y nunca en el mañana

¿Qué tiene que ver la visión cortoplacista con la agresividad? Mucho. El pensamiento excesivamente cortoplacista de los limeños provoca que utilicemos cualquier artimaña para conseguir nuestra meta en el menor plazo posible, sin evaluar los daños colaterales de esta actitud. No en vano observamos a negociantes que son capaces de vender comida en mal estado, no por falta de capital necesariamente, sino para obtener el mayor rédito para el “hoy” sin importar la imagen de su negocio en el “mañana”.

  1. Privilegiamos la cultura de la “viveza”

Utilizo “viveza” para no mencionar otro término muy coloquial en el lenguaje cotidiano del limeño. Y ésta es una de las formas en el que la agresividad se manifiesta de forma más viva. No podemos utilizar tácticas limpias en nuestros estudios, trabajo o negocio si es que sabemos que un competidor o compañeros han utilizado trampas para conseguir resultados satisfactorios. “Si él lo hizo así, ¿por qué yo no?”, pensamos la mayoría de nosotros, los limeños. Indudablemente, creemos que para subsistir en esta “selva de cemento” necesitamos ser más “vivos” que los otros.

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  1. No queremos aprender cosas nuevas

Si hay una sociedad que es cerrada al aprendizaje de nuevos conocimientos y costumbres ese es la limeña. Como vivimos bajo la cultura de la desconfianza, todo conocimiento nuevo que nos llegue lo vemos como algo que atenta directamente contra nuestra seguridad. Lamentablemente, esa actitud tan generalizada en los limeños afecta nuestro desempeño empresarial, ya que la innovación y la creatividad requiere de una alta dosis de “mentalidad abierta”, cada vez más extraña entre nosotros.

  1. Tratamos de destruir o menospreciar el logro de otros

Creo que de esto se ha hablado hasta en exceso, aunque es bueno recordarlo para hacer sentir que la agresividad forma parte inherente de nosotros. Es tal el impacto que hemos generado con respecto a la crítica, que hasta este propio término se ha degenerado hasta convertirse en sinónimo de destrucción y diatribas, cuando realmente una verdadera crítica no implica ello. Lamentablemente, la persona que tiene iniciativa suele ser el blanco preferido de burlas de individuos que nunca intentaron perseguir sus sueños.

Y tú, ¿comparte esta visión sobre la agresividad popularizada entre nosotros, los limeños?

Vía: gestion.pe

Foto: elcomercio.pe

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Autor entrada: Equipo Pymex LM

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