Pescados (y) capitales: demanda, oferta y exigencias en el sector pesquero

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El sabor del cebiche es exquisito. Limón, pescado fresco, canchita y su cerveza al polo. Un disfrute para el paladar, un pase de media cancha para el buen ánimo. Experimentamos el boom de la gastronomía. La imagen del cebiche, nuestro plato estrella, va exportado por el mundo. Incluso Miguel Bosé ha hablado del tema, con los resultados consabidos. Dentro de ello, hay algo que probablemente usted, querido lector, no se haya dado cuenta- quizá por el gusto que le genera este nuestro plato patrimonio-: con el pasar del tiempo, el precio ha ido aumentando. Quien vaya al mercado podrá dar fiel respuesta de que el marino alimento está caro, poco asequible para muchos.

Un informe de Macroconsult, la consultora económica, fue tajante: el precio del pescado seguirá subiendo el resto del año. No solo el precio del pescado ha aumentado en lo que va de enero a junio en un 20%, sino, desde hace una década los precios del pescado subieron en 18% en promedio. La explicación de estos porcentajes radica, explicó a Gestión Elmer Cuba, el economista principal de la consultora, en que los desembarques de pescado para consumo humano directo (CHD), así como de pescado fresco para CHD se contrajeron en 20% durante el primer semestre. Cabe mencionar que los mismos desembarques se han estancado durante una década, como refirió el reportaje del periodista Elías García.

Elmer Cuba, prevé que los precios aumentarían y que solo habría una reducción en el 2014, fecha que se calcula habrán mayores desembarques. No suspire. Los precios aumentarían, conforme lo han venido haciendo del 2015 en adelante. Ante esto, Cuba recomienda promover la acuicultura. Actualmente, la acuicultura, según un informe del PRODUCE, tiene un escaso desarrollo.

Por otro lado, en una reciente columna el ex ministro de Producción, Kurt Burneo, habló acerca del precio del pescado y, más que nada, sobre la destinación que se le da a los desembarcos. Sus razones pueden despertar desde el desconcierto hasta la indignación. Primero vayamos con las cifras: el promedio mundial de consumo per cápita anual de pescado es de 15 kg. El Perú, posicionado como segundo con mayor capacidad de desembarque pesquero tras China, según datos del economista Carlos Paredes, tiene un 22 kg, mientras que España, que no le llega ni a los talones en riqueza ictiológica, sustenta la cantidad de 60 kg. Esto no tendría nada de sorprendente si supiéramos que el 98% de los desembarques pesqueros peruanos va hacia las industrias de harina y aceite de pescado. Del restante 2%, sin embargo, un 80% se traslada informalmente a la industria que acapara el sector pesquero, según estudios del Imarpe y el Centro de Sostenibilidad Ambiental de la Universidad Cayetano Heredia. El apoyo de Gastón Acurio al consumo de anchoveta no tiene eco.

Por otro lado, las razones del aumento del precio, dice, podrían deberse al aumento del ingreso real en las familias (21% en los últimos cinco años) o también a un cambio de preferencias. La demanda, entonces, ha tendido a aumentar. Empero, eso no sucede con la oferta, la cual se mantiene estanca. Burneo opina que debe expandirse la oferta. Esto se lograría si, como se ha hecho con la ley de cuotas al sector pesquero que determina hasta qué milla puede pescar una determinada embarcación para “redimensionar el tamaño de la flota pesquera”, se ordenara “el sector orientado al consumo humano indirecto (productor de harina y aceite de pescado). De no hacerlo, enfatiza Burneo, los beneficios de la riqueza marítima serían solo para algunos.

Hace unas semanas, vimos al gremio pesquero, la SNP, pregonar desde todos los frentes posibles su oposición a la ley de cuotas del PRODUCE. Expuesta esta realidad, se viene una ardua labor en lo referido a la propuesta de Burneo. Siempre y cuando encuentre eco desde instancias oficiales.

Vías: Gestión, Produce.gob.pe, Institutodelperu.org.pe

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