Piratería editorial, una industria que mueve millones

pirateria-editorial

Si hay un mercado que todavía sigue inundado por la piratería es el de los libros.  A pesar de los enormes esfuerzos por parte del Estado y de iniciativas tan populares como la Feria del Libro, el peruano común todavía sigue prefiriendo comprar libros piratas. Datos oficiales indican que la “industria” de la piratería escrita mueve cerca de S/. 150 millones por año, aunque para los representantes de la Cámara Peruana del Libro, la cifra real bordearía los S/. 486 millones anuales.

Una ley que no se cumple

28289, es el número de la ley contra la piratería en territorio nacional, la cual establece una pena no menor de 4 años ni mayor a 8 para los que incurran en este delito. Sin embargo, hasta el día de hoy, no hay una sola persona tras las rejas por piratería. Solo se han emitido algunas sanciones contra investigadores que publicaron libros haciendo “copia y pega” a tesis universitarias. Pero nada más.

La piratería de libros en el Perú no es una industria creada por individuos al borde de la indigencia. Todo lo contrario. La piratería editorial es una industria gigantesca, conformada por vendedores informales, distribuidores e imprentas. Si bien, durante los últimos años, la Policía ha asestado duros golpes contra la piratería editorial, estos esfuerzos parecen insuficientes ante la enorme maquinaria que envuelve este oscuro negocio.

Los consumidores, los aliados de la piratería

No podemos olvidar que así como hay inescrupulosos que venden libros “piratas”, hay una enorme masa de consumidores que apoya este delito. Sin embargo, estos clientes desconocen que están siendo estafados por estos vendedores, pues terminan adquiriendo libros fotocopiados o mal impresos a 20 ó 30 soles, cuando su costo real de producción no supera el nuevo sol.

Las ferias han colaborado, de alguna manera, a promover una mayor conciencia entre los consumidores sobre la importancia de valorar el trabajo intelectual de los autores. Entre los más jóvenes y los estudiantes, la tendencia a comprar libros “piratas” se ha reducido drásticamente. Si los mayores lectores del país no compran libros piratas, ¿quiénes lo hacen?

El perfil del consumidor “pirata”

Según reporta la Cámara Peruana del Libro, el consumidor promedio de piratería en nuestro país es un hombre o mujer, entre 30 y 50 años, que lee libros de manera muy ocasional. Una gran parte de ellos pertenecen a los estratos socioeconómicos B y C, siendo un ejemplo clásico el de aquellos conductores al bordo de una camioneta del año que compran libros piratas “al paso” a vendedores ambulantes ubicados en las principales arterias de la capital, como las avenidas Salaverry en Jesús María, o Aramburu en San Isidro.

A primera vista, uno puede suponer que estas personas están en la capacidad de adquirir un libro original. Y de hecho, es así. Pero, la tendencia anti “propiedad intelectual” está más arraigada entre los mayores de 30 que dentro del grupo de adolescentes y jóvenes. Décadas de crisis han ocasionado que estas generaciones observen la compra de material original como un derroche de dinero sin sentido. Por lo general, se trata de personas que adquieren libros de autoayuda o best sellers.

Queda claro, entonces, que sin una activa participación del consumidor, la piratería editorial en el Perú seguirá campeando en cada esquina. ¿Qué estás haciendo para que esto no se produzca?

Vía: leeporgusto.com / gestion.pe

Foto: culturacolectiva.com

Artículos Relacionados

comments

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion