Refleja la variada artesanía la amplia cultura peruana

La artesanía peruana, con influencia de las culturas Chavín, Nazca, Mochica e Inca, es uno de los  atractivos de este milenario país que es visitado cada año por unos dos millones de turistas.

Joyería hecha con turquesa, jade, nácar o piedras como el nullu (ojo de los incas), telares de  fibra de alpaca o vicuña, carteras, bolsos, cerámicas, artículos de cuero, mates burilados de la  etnia shipiba, pinturas y tallados en madera, conforman esta riqueza.

Consuelo Rodríguez, una vendedora del mercado de artesanías “Gran Chimú, asegura en entrevista con Notimex que los turistas se quedan maravillados de la variedad de artículos que pueden comprar y llevar sin restricciones a sus países.

Desde su negocio ubicado entre las cuadras 52 y 55 de la avenida Petit Thouars, Rodríguez señaló  que las ventas se incrementan durante el verano, cuando muchos turistas vienen del extranjero  para aprovechar la calidez del mar peruano.

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El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo considera que el mercado de las artesanías en Perú  estaría valuado en unos 200 millones de dólares y las exportaciones del rubro son de unos 44  millones de dólares al año.

Estados Unidos representa el 80 por ciento del destino total de los productos hechos en Perú y el  20 por ciento restante está dirigido a los países de la Unión Europea y América Latina.

Las artesanías textiles de alpaca y las de joyería en plata tienen bastante atractivo en los  países asiáticos, que ven en cada telar o pieza tallada parte de la historia peruana.

Jarrones, pedestales y floreros decorativos, alfombras con motivos geométricos, florales,  calabazas o mates burilados, pirograbados y pintados sorprenden a nacionales y extranjeros.

La cerámica, iglesias en miniatura, hechas con arcilla, cirios de color con motivos geométricos  del Cusco, espejos con madera pintada y dorada de estilo colonial, estribos de plata, imágenes  pintadas con pasta de harina de trigo y de arroz, son otras de las riquezas.

Los chullos, “gorros” de lana de alpaca son los más requeridos por los jóvenes en esta etapa del  invierno austral, aunque muchos prefieren comprar máscaras de carnaval, objetos en filigrana de  oro (joyas, cofres, estuches de cigarros), indicó Consuelo Rodríguez.

La artesanía permite la supervivencia de miles de familias de Sarhua y Quinua, en Ayacucho,  Cusco, Ica, Lima, Puno, Arequipa entre otros, que realizan diseños que reflejan siglos de  historia, a través de símbolos prehispánicos, indicó Ricardo Colori, un artesano ayacuchano.

La influencia española, mezclada con la cultura peruana se funden en una especie de identidad  impregnada de un fuerte pasado.

La cerámica de Chulucanas, de la norteña región de Piura, promueve las culturas Vicus, Recuay y  Pasas, al igual que la realizada por nativos de la comunidad Arabelas.

Todo es hecho a mano y sobresalen las figurillas de personajes costumbristas (chicheras, músicos  y danzarines) y de animales que cobran vida con el barro trabajado a mano.

Julio Ayaipoma es un artesano de la localidad de la Quinua, departamento de Ayacucho, quien dijo  que a través de la cerámica transmite las fiestas costumbristas de su pueblo.

“Hago artesanía con barro rojo. Todo es hecho a mano, no hay ninguna máquina que pueda ganarnos en destreza”, presume este artesano de rostro quemado que mastica hoja de coca mientras conversa con Notimex.

El elabora iglesias, casitas y toritos y dice que aunque gana poco se siente satisfecho con que  conozcan algo de su pueblo, una de las zonas que fue afectada por la subversión.

Catalina Aquije es una indígena aymara de la región de Puno, fronterizo con Bolivia, que fabrica  los “Toritos de Pucará”, muchos de los cuales son colocados sobre el techo de las casas andinas  para tener buena suerte y dinero.

El torito, que a su vez es un cántaro, es utilizado como una vasija para tomar chicha de maíz,  mezclada con sangre de vaca que es ofrecida en la ceremonia de la “Santísima Trinidad”, que se  realiza después de la Pascua.

En la selva amazónica, las mujeres shipibas de la región del río Ucayali trabajan la cerámica con  una arcilla “neapo” de gran plasticidad.

Grandes tinajas con formas de animales, como la tortuga y algunas aves de la Amazonía son  vendidas en el mercado “Indio” de Lima donde también hay sombreros y canastas hechos con carrizo y junco.

Diminutas figuras humanas, animales de la zona andina, imágenes de santos cristianos y dioses  tutelares precolombinos, estrellas, cerros y lagunas, son otros de los elementos que conforman el  colorido mundo representado en los Cajones San Marcos o Retablos.

Baúles, sillones fraileros y una gran variedad de monturas, arneses y otros elementos vinculados  a la caballería son motivo de orgullo de los artesanos de Perú, que utilizan la técnica del  calado y repujado.

Cuadros de la Escuela Cuzqueña de arte, que se originó en la antigua capital Inca, que fusiona  motivos europeos e indígenas para crear una nueva forma de arte mundial, son muy requeridos or  los visitantes que se llevan en cada artesanía un pedazo de Perú.

Fuente: sdpnoticias.com

 

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