¿Se puede aprender por medio de la TV al igual que con los libros?

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La educación tradicional ha privilegiado por años la enseñanza a través de libros. Sin embargo, la educación contemporánea aboga por los medios audiovisuales como camino de enseñanza, y en especial de la televisión.

¿Quién tiene la razón? ¿Es tan mala la TV como algunos pregonan? ¿Acaso no hay libros que ofrecen peores contenidos al respecto? ¿Qué dice la ciencia al respecto?

Dos caminos distintos

Así como hay programas de TV con escaso nivel educativo, hay también una infinidad de libros de las mismas características. ¿No es acaso un programa de History Channel más educativo que un libro de una personalidad del espectáculo o de YouTube? Es probable. Entonces, ¿por qué continúa ese estigma contra la TV en el ámbito educativo?

Científicos de la Universidad de Tokohu en Japón se hicieron la misma pregunta. Para responder esta interrogante, realizaron un experimento con 276 niños y los sometieron a intensivas horas de televisión. ¿Cuáles fueron los resultados? Algunos que podrían resultar positivos para algunos (aunque negativos bajo otra perspectiva): se observó que los niños disminuyeron su nivel de agresión y de excitación emocional debido a una reducción de la actividad cerebral en el lóbulo frontal.

Entonces, ¿es tan mala la TV? Pues, así como los niños reaccionaron positivamente ante estímulos violentos, también experimentaron un notable descenso en su habilidad verbal. Todo lo contrario a los jóvenes que destinan mayor tiempo a la lectura, tal como quedó demostrado en una investigación por la Universidad Emory. Los especialistas hallaron que los jóvenes sometidos a una lectura intensiva del libro Pompeya de Robert Harris, demostraron una mayor actividad cerebral relativa a la capacidad del lenguaje.

No es el contenido, es el medio

Dichas investigaciones concuerdan en un mismo punto: sin importar el tipo de contenido específico, el medio escrito parece incentivar más nuestra habilidad de lenguaje. Pero, ¿qué es lo que hace diferente a la TV respecto a los libros? Pues, como sostienen los investigadores, ello se debe a la forma de recibir el mensaje de los medios por parte de los individuos.

Mientras en la TV, el contenido se muestra a través de imágenes y sonidos, dejando muy poco a la imaginación para los televidentes, en los libros, el texto representa tan solo una parte del mensaje, pues la otra parte – la de la interpretación – la otorgan los lectores. Esto quiere decir que los lectores no solo actúan como entes pasivos del proceso de comunicación como ocurre con los televidentes, sino también, adquieren una actitud activa al procesar, interpretar y reconstruir el mensaje emitido por el lector.

Como conclusión…

Si uno quiere entretenimiento, ahí está la TV, con un mensaje directo y ya procesado. Si uno pretende aprender algo determinado, ahí estarán los libros que nunca pasarán de moda.

Vía: lifehack.org
Foto: thereadingroom.com

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