Venezuela sin capital y sin saber qué hacer

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Generalmente, los discursos grandilocuentes ocultan las verdaderas acciones. Ha sido práctica común de muchos gobernantes. Lo hizo así el Partido Nacional Socialista alemán al pretender reivindicar la lucha social, cuando en realidad, representaban a la extrema derecha. Lo hizo así el gobierno norteamericano en la década que pasó, cuando aseguró que su intromisión en terreno afgano sería fugaz. Se tomaron años enteros. Y así está pasando actualmente en Venezuela.

LO QUE SE DICE Y NO SE DICE

Chávez en su tiempo, y Maduro hoy, ensalzan que sus respectivos gobiernos trabajan para los venezolanos más desvalidos. Sin embargo, el venezolano común y corriente no puede encontrar las medicinas que requieren en las farmacias locales, tampoco los repuestos que necesitan sus vehículos, y mucho menos alimentos importados. Tener dinero y no poder hacer uso de él. Ese es el quid del asunto.

¿Y qué tiene que ver el Estado venezolano en esto? Que, aunque no lo crea, está cumpliendo religiosamente con el pago de los bonos de deuda externa emitidos en los últimos años, y se resiste férreamente a declararse en default ante sus acreedores (default es la insolvencia económica que puede declarar un deudor para retrasar o postergar el pago de sus deudas).

Durante los primeros meses del 2013, Venezuela emitió 5.000 mil millones de dólares en bonos pagaderos a 10 años, con una tasa de interés del 6%. El Gobierno necesitaba dinero. Pero, nadie quería comprar bonos con tan alto riesgo. Así que, como medida desesperada, el Gobierno de Venezuela optó por otorgar un descuento del 40% a sus potenciales acreedores. Es decir, Venezuela logró obtener 2.000 millones de dólares menos a lo esperado.

LOS IMPACTOS DE UNA POLÍTICA DESESPERADA

Las deudas por bonos de deuda externa dejadas por Chávez son inmensas. Pese a todo, Venezuela realiza los pagos a sus acreedores sin un día de retraso. ¿Las consecuencias? Que no hay dinero para pagar a los importadores de productos de primera necesidad. Y no es por una mala intención del Gobierno. Es que no hay el dinero suficiente como para afrontar el pago de la deuda y a la vez, para cumplir con los importadores. Si hasta están pensando en vender algunas filiales de la gigantesca empresa petrolera estatal PDVSA a inversionistas privados.

La falta de liquidez ha motivado que el Gobierno utilice la maquinita y eché a andar más bolívares por todo el mercado. Consecuencia: la inflación de Venezuela es la más alta del mundo. Ante ello, otra respuesta desesperada: establecer 4 tipos de cambio. Ni siquiera en países como Ecuador, Nicaragua y Bolivia, que se precian de seguir el pensamiento bolivariano, se siguen políticas económicas tan descabelladas. Estos 3 países mantienen un único tipo de cambio y su inflación no supera el dígito.

¿DEFAULT O NO?

¿Qué es lo que haces cuando no tienes el suficiente dinero como para pagar tus deudas al banco? Recurres a una refinanciación de tus deudas. Sin embargo, Venezuela se niega a ello. El default está a la vista de todos, pero la imagen de un Estado solvente que pretenden dar ante los acreedores termina venciendo. Y esto en contra de sus propios ciudadanos, que cada vez gozan de menos servicios de calidad porque sus gobernantes sólo piensan en pagar la deuda contraída.

Acudir al Fondo Monetario Internacional para renegociar la deuda ante sus acreedores ya no representa una opción para Venezuela, es prácticamente una obligación. Bueno, eso si es que el gobierno de Maduro no pretende terminar vendiendo a los inversionistas hasta al propio Palacio de Miraflores.

Vía: Project Syndicate

Foto: taringa.com

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