Dime cómo te vistes y te diré si eres eficiente en la oficina

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Hasta el mes de abril es el verano por lo que todos quieren ir lo más cómodo posible al trabajo. Una camiseta de cuello alto es suficiente.

Si bien, hoy en día, las oficinas parecen más abiertas a que sus trabajadores vayan a laborar con ropa informal, hay una serie de investigaciones científicas que probarían que el terno o el traje de sastre tienen un poder oculto sobre la productividad.

Veamos estos singulares casos.

El traje formal te hace mejor negociador

Un estudio realizado por la Yale School of Management descubrió que las personas que vestían de traje obtenían mejores resultados negociando que quienes no poseían tal vestimenta. Para la investigación, se tomó como muestra a 128 varones entre 18 y 32 años, de diferentes condiciones socioeconómicas y todos profesionales.

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Ellos fueron divididos arbitrariamente en 3 grupos, el primero con una vestimenta completamente formal, el segundo informal (con sandalias y camisetas llamativas de por medio), y el tercero con la ropa con la que fue a la investigación (look sport).

Los tres grupos tenían que dirigirse a una fábrica que se encontraba en concesión y conseguir el mejor precio de alquiler. ¿Adivinas qué sucedió? Pues de todos los grupos, fue el de vestimenta formal el que consiguió el precio más bajo: $ 830.000. El grupo de los que fueron en ropa sport consiguió la segunda mejor cotización, $ 1’580.000.

Mientras que el grupo de vestimenta más desaliñada consiguió lo mismo que los otros grupos, pero por unos  exorbitantes $ 2’800.000. ¿La ropa tuvo algo que ver con el éxito del grupo de vestimenta formal? Los investigadores concluyeron que al vestir ropa formal, las personas asumían una mayor confianza consigo mismos durante el proceso de negociación.

El traje formal te hace más eficaz cognitivamente

Otro estudio fue realizado por la California State University Rothridge. A diferencia del primer estudio, aquí trató de evitarse toda posible relación con clientes, proveedores o personas ajenas al ámbito de un negocio, para centrarse exclusivamente en la cognición de las personas, es decir, es su psique interior. Para ello, se invitó a estudiantes de dicha universidad a que vinieran con una vestimenta como si fueran a una entrevista de trabajo, mientras que a otro grupo se le pidió que vinieran como siempre lo hacían.

Luego, se les pidió a ambos grupos que pasaran por una serie de exámenes cognitivos diseñados por los especialistas de la universidad. Para tal fin, fueron sometidos  a una serie de percepciones, para que tras ese proceso, dieran muestra de sus impresiones en un papel. ¿Quiénes obtuvieron los mejores resultados?

Pues aquellos que habían ido a la cita vestidos como si fueran a una entrevista de trabajo. Para evitar cualquier tipo de malinterpretación de los resultados, el encargado de la investigación, el doctor Adam Galinsky, realizó el mismo experimento en el laboratorio de la universidad, pero ya no con ternos o trajes de sastre de por medio, sino con batas.

Aquellos que tenían batas ofrecían mejores resultados cognitivos que aquellos que vestían traje informal. Eso demuestra que la ropa ejerce un poder especial en nuestra concentración, memoria y voluntad.

Vía: elblogderrhh.com / elblogsalmon.com
Foto: altonivel.com.mx

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