3 consejos para subir tus precios sin perder clientes

Precios alza

Sigue estos tres consejos para cobrar más por tus productos o servicios y conservar a tus consumidores.

1. Concéntrate en los mejores clientes. Quién está comprando el producto es un factor importante a considerar al fijar el precio de un artículo o servicio. Con frecuencia, diferentes personas compran lo mismo a precios diferentes por quiénes son y no por lo que es el producto en esencia.

Por ejemplo, un ejecutivo de nivel medio (ambicioso) tal vez prefiera beber un café de Starbucks en el trabajo en lugar de uno de una marca menos conocida o vistosa.

Otro factor que entra en juego son las etapas de vida. En este aspecto, considera que los padres suelen gastar más dinero en su primer bebé que en el segundo o en el tercero. Por lo que el precio está automáticamente más alejado del producto si se le vende a la pareja mientras está esperando o criando a su primer hijo.

2. Conviértete en líder de tu campo. Quién está vendiendo un producto o un servicio puede representar una gran diferencia para varios clientes. La reputación de un vendedor, su estabilidad financiera y su posición de liderazgo en el mercado son características más valiosas como recursos competitivos de lo que eran hace años.

Por ejemplo, con frecuencia las personas prefieren restaurantes de moda (que están en boca de todos) que otros que simplemente no figuran, demostrando así que el precio es un asunto irrelevante. Mientras que en el sector de servicios financieros, las recientes caídas en las inversiones y en los bancos han causado que varios clientes busquen instituciones confiables en lugar de aquellas que sólo alegan ser capaces de ofrecerles rendimientos más atractivos.

3. Actualiza tu escenario. Cuando se trata de comprar, la importancia del contexto no puede ser subestimada. La diferencia de precio entre una crema facial vendida de casa en casa, una en un mostrador de cosméticos en una tienda de lujo, y otra en una boutique exclusiva en París puede ser desproporcionada en cuanto a la diferencia real en los ingredientes de los productos.

Se puede decir que, en ocasiones, el precio está gobernado por las expectativas del cliente que están basadas, sobre todo, en el lugar en el que está comprando, la marca y la habilidad del vendedor –no en el producto–.

Otra opción viable es cambiar la presentación. Aquí un ejemplo práctico: un quiropráctico que se muda de una oficina desordenada y pequeña a una profesional y bien instalada, o que cambia su atuendo casual por ropa conservadora. Estas dos sutiles modificaciones le permitieron duplicar el promedio de sus honorarios sin necesidad de cambiar el producto final.

Fuente: Entrepreneur

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