¿Cómo salir de deudas siendo empresario?

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Eres empresario. Seguro tienes deudas. ¿Quieres eliminarlas? Por supuesto, ¿quién no los quiere? Solo que a diferencia de una persona natural, las deudas para una empresa son un mal necesario. Una empresa sin deudas es una empresa que no tiene futuro y que posiblemente muera pronto producto de inanición, es decir, de capital fresco para reinvertir en el negocio. Pero, ¿hasta qué punto es admisible quedarse endeudado para ver crecer a nuestra empresa? Hay una regla básica que esperamos que entiendas: tus deudas no deben superar a los activos de tu empresa. Si aún así te sientes acogotado por las deudas te aconsejamos lo siguiente:

  1. Construye ahorros previamente

Una forma de no sentir ese nudo en la garganta cada vez que llega a tu oficina una nueva notificación de deuda impaga es construir ahorros antes de solicitar préstamos a las instituciones financieros. De 3 a 6 meses de ahorro continuo, es decir, que te permita mantener funcionando tu empresa con ingresos cero, son suficientes como para empezar a solicitar préstamos sin remordimientos. Ojo, ese capital de ahorro no es para invertir en tu negocio. Es tu capital de respaldo por si el crédito para tu negocio no ofrece el rendimiento esperado en el corto plazo.

  1. Reestructura tus préstamos

Al solicitar préstamos para tu negocio te encuentras con esto: préstamos a corto plazo, préstamos a largo plazo, préstamos a bajos intereses, préstamos deducibles de impuestos, etc. Cada deuda que contraes adquiere vida propia, y no las puedes tratar de la misma manera. Consulta con tu contador qué deudas son deducibles de impuestos y cuáles no. Opta por este tipo de préstamos por encima de los segundos, y te sentirás más libre al culminar cada mes.

  1. Cíñete a tu flujo de efectivo

En el campo de las finanzas personales, los especialistas financieros recomiendan que uno pague primero la deuda con la tasa de interés más alta. Eso funciona muy bien para las personas naturales, pero no para las empresas. Los negocios suelen llenarse de más tipos de deuda que las personas naturales, por lo que es recomendable echar un ojo a nuestro índice de flujo de efectivo para elegir qué deuda pagar primero. ¿No sabes cómo hacerlo?

Esto es muy sencillo. Olvídate de la tasa de interés. Concéntrate en el monto total a pagar y lo que sueles amortizar mensualmente como parte de tu deuda. Haz una división simple entre la primera y la segunda cantidad. Esto te arrojará un número. De todas las deudas que posea tu negocio, comienza a pagar la que registre una menor cantidad tras esta división entre el importe total de la deuda y el pago mensual. Y así podrás terminar de pagar una deuda de forma más rápida y contar con el flujo de efectivo necesario como para concentrarte en las otras.

  1. Ve a las raíces del problema

Si en el peor de los casos, no has logrado salir de las deudas, realízate las siguientes preguntas:

  • ¿Cuál es el propósito de mis deudas?
  • ¿Están justificadas mis deudas?
  • ¿Estoy prestando mayor atención a los bienes materiales por encima del potencial humano de mi empresa?
  • ¿Están dando los resultados esperados los préstamos establecidos?

Quizás después de estas cuatro preguntas te percates que no todas las deudas que contrae tu empresa son completamente necesarias. Y ese es el momento para reformular la estrategia de negocio. Nunca es tarde para hacerlo.

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Vía: forbes.com
Foto: businessfirstfamily.com

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