Crecimiento empresarial: ¿Oportunidad o problema?

Crecimiento empresarial

Todos queremos que nuestra empresa tenga un crecimiento a niveles importantes. Buscamos en el fondo no quedarnos enfocados en un solo sector, sino también expandirnos a nuevos mercados. Esta expansión conlleva cambios drásticos dentro de nuestra organización empresarial. Nuevas áreas, nuevos gerentes, escalafones complicados, toda una nueva estrategia organizativa. ¿Resulta conveniente ello?

Para Trout y Rivkin, el sueño de la hiper-organización generara más conflictos que satisfacciones a la larga. La premisa es la siguiente: es más difícil hacer andar una locomotora de varios vagones que un automóvil. Por lo general, cuando una organización crece en demasía, la noción de desarrollo impuesta por su director se pierde. Son demasiadas cabezas a las cuales llegar. Entonces, surge la interrogante: ¿Es mejor enfocarnos en unas cuantas unidades de negocio relacionadas que tratar de abarcar muchas completamente inconexas?

Los resultados que ofrece el mercado suelen ser muy dispares. A algunas grandes empresas les ha ido bien con unidades de negocio diversificadas, mientras a otras no tanto. Mercedes Benz abandonó hace algunos años todos los negocios que no estuvieran relacionados con el rubro automotriz, Eastman Kodak dejó por su parte el sector farmacéutico, y Guinness PLC también se enfocó exclusivamente en el rubro que le dio tantos éxitos, el de las cervezas y licores.

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¿Cuál es la estrategia de crecimiento a seguir? Si usted es una pequeña o mediana empresa, tal vez, lo más recomendable es que se afinqué totalmente en un sector determinado para pasar a un siguiente rubro. Pero, si su empresa ya es lo suficientemente grande, tendrá que seguir un modelo basado en las orquestas musicales: tocar distintas melodías pero siempre con un ritmo parecido. Todas las unidades de negocio deben seguir instructivas parecidas, no deben perder el tono impuesto por las cabezas de la empresa.

Hacer varias cosas a la vez y bien hechas es una labor sumamente complicada. Casi tan comparable quizás con la tarea que realizan los malabaristas con varias pelotitas en el aire a la vez. Solo que estos malabaristas solo lo hacen por un reducido periodo de tiempo. La empresa no se puede manejar por escasos periodos de tiempo, es una labor constante y sacrificada. No juegue con fuego como los malabaristas, aprenda a estructurar su empresa de manera inteligente y sensata.

Vía: “El poder de lo simple” por Jack Trout y Steve Rivkin

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