Dile NO a la poligamia empresarial

Dile NO a la poligamia empresarialHace unos días leí en un blog la siguiente pregunta “¿por qué la amplia mayoría de ciudadanos chinos en España tiene su propio negocio y rara vez trabajan para otros?” y la respuesta fue: “los chinos son ciudadanos con grandes cualidades culturales, entre ellas, la inexistencia del miedo al fracaso.” Argumentando en este sentido que abandonaban su país con pocos recursos y que, como prácticamente parten de la nada antes de emprender un nuevo proyecto, no tienen miedo a fracasar en su desempeño empresarial, lo que les dota de unas miras más amplias y de una respuesta mucho más precisa ante escenarios más turbulentos y/o cambiantes.

Los peruanos presentan características similares. El Perú ocupa el cuarto lugar en la relación de emprendedores en la región (después de Chile, Panamá y Colombia); y además, cuenta con una serie de factores que potencia el nivel de emprendimiento tales como las políticas publicas, nivel educativo, investigación y desarrollo, infraestructura comercial, apertura de mercado y normas culturales y sociales, entre otros.

Hice mi primera empresa cuando aún estudiaba en la universidad. Era mi orgullo decir “soy emprendedor”, en esta etapa de introducción al mundo profesional. Seguidamente decidí armar otra empresa y me decía a mi mismo “ahora soy emprendedor con 2 empresas”. Mayor el orgullo. Hasta entonces todo iba bien. Cumplía con dos reglas de oro: diversificación y la idea de la equivalencia: más empresas, más ingresos. Pasaron 18 meses y todo avanzaba con normalidad –la constitución de las empresas, licencias de funcionamiento, contabilidad, proveedores, marketing, ventas- hasta que en cierto momento me topé con “el valle de la muerte“ . Era el momento en el que las empresas me exigían más tiempo y más capital de trabajo y como Uds. saben, ser emprendedor es sinónimo de muchos sueños y ambiciones, pero a la vez de recursos escasos.

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¿Qué hacer ante esta disyuntiva? Aún con mis sueños de estudiante y empresario novato pensaba que todo era posible, así que recurrí a las 3Fs (por sus siglas en inglés de friends, fools and family) para financiarme y contraté un par de personas para apoyarme en la gestión de ambas empresas. Las cosas mejoraron pero a mediados del segundo año, mis dos negocios se estancaron. Sólo aparecieron más problemas, más trabajo y más requerimiento de capital. Era un doble caos. Paralelamente, veía que amigos cercanos que iniciaron sus empresas después que las mías, les iba mucho mejor. ¿Cómo es eso posible? Yo tengo 2 empresas, empecé antes que ellos y sé más que ellos. La respuesta me motivó a escribir este artículo.

Si ya tengo una empresa, ¿qué nos motiva a crear otras?

– Ambición: sed de tener más.

– Facilismo: si ya lo hice, lo puedo replicar (copiar y pegar).

– Ingresos: 2 empresas dan más ingresos que 1.

– Personalidad: seguir con el éxito.

Y no es que tener una segunda empresa esté mal. Lo malo es crear la segunda empresa en el momento inadecuado. Veamos el siguiente gráfico. Una empresa inicia con la Introducción (investigación de mercado, constitución, primeros clientes, todo es fácil y llevadero); seguido por el Crecimiento (más ventas, más personal, exigencia de mayor control y recursos porque está en pleno auge); luego la etapa de madurez (todo esta automatizado, funciona bien pero ya no puede crecer); y finalmente el Declive (cuando la empresa muere por falta de innovación y adaptación al mercado). El punto crítico es cuando la empresa está madura, ahí es donde un empresa debe decidir diversificarse en otras; ó innovar y especializarse para ampliar el ciclo de vida de la empresa actual.

¿Por qué no tener múltiples empresas en un mismo inicio?

– Dispersión de recursos.

– No sinergia: todos los recursos concentrados en una misma empresa genera un valor adicional.

– Múltiples problemas: un mismo problema se puede replicar en todas las empresas y así se consumen más recursos.

En resumen, en las primeras 2 etapas del ciclo de vida la empresa consume más recursos de los que genera; y si a eso le sumamos una segunda empresa, significa que estaríamos teniendo doble egreso y nada de retorno en forma de ingresos. De forma contraria, si trabajamos una sola empresa hasta su madurez (generación de ingresos), podríamos utilizar esos ingresos para financiar el nacimiento y crecimiento de la segunda empresa.

 

Bajo mi experiencia les aconsejo que antes de iniciar un nuevo proyecto, investiguen la idea, déjenlo reposar unos días y vuelvan a revisarlo, así filtrarán un gran grupo de proyectos emocionales. Siempre consideren que su decisión tenga permanencia en el tiempo de manera razonable, de lo contrario sólo sería un hobby o negocio temporal.

La poligamia empresarial es cada día más común entre los jóvenes emprendedores, llenos de energía, sueños y ambiciones; sólo hay que buscar una orientación adecuada y no dejar que las emociones nos lleven por el camino equivocado.

 

Equipo Pymex

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