El reto de las microfinanzas en el Perú

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Hoy en día el Perú está pasando por un proceso de crecimiento económico admirable. Sin embargo, muchas veces olvidamos que mientras mayor sea la producción de un país y mayor sea la capacidad adquisitiva de su población, mayor será el reto de poder transmitir ese bienestar a la mayor parte de la población en el territorio nacional.

Las microfinanzas nacieron como una herramienta para combatir la pobreza y tal vez como muchos de los grandes mecanismos útiles que hoy existen en el mundo, su origen fue bastante sencillo. El economista Muhammad Yunus vio que ne su país (India) las clases de menores recursos estaban excluidas totalmente del sistema bancario debido a que no contanban con garantías tangibles para respaldar un préstamo; sin embargo, la gran ironía era que estas mismas personas contaban con ideas y formaban microempresas mediante las cuales podían obtener los recursos suficientes para sobrevivir, pero no los suficientes para crecer como empresa por lo que en última instancia acudían a prestamistas informales.

¿Acaso no suena parecida esta historia? Pues sí, en el Perú ha pasado (y me atrevo a decir que sigue pasando) en muchos lugares del país. La verdad de todo esto es que la pobreza, a diferencia de los humanos, no distingue de edad, sexo, nacionalidad o raza.

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Conociendo la problemática de las personas más pobres es que Yunus creó el Grammen Bank mediante el cual se brindaron créditos a poblaciones desprotegidas mediante un mecanismo denominado “garantías solidarias” y que no era utilizado por los bancos formales. Es justamente esta visión de ayudar a los pobres lo que hizo que Yunus ganara el Premio Nobel de la Paz en el 2006.

Es justamente con esta historia con la que quiero comenzar el primer “post” de este blog, ya que lo importante de esta historia es mostrar que una idea sencilla puede marcar la diferencia. La gran novedad del Grammen Bank fue entender cómo funcionaba el crédito en el sector informal y poder llevar el ese uso al sistema formal que brindaba mayor seguridad a los usuarios (que también eran los más pobres).

Muchas veces pensamos que cuando se trata de desarrollo, el hecho de entregar dinero a diestra o siniestra es suficientes salida; y esto lo pude apreciar en las últimas elecciones distritales y regionales, ya que a través de las franjas electorales pude escuchar (con mucho terror) que varios candidatos proponían entregar créditos a los microempresarios o crear cajas, incluso crear cajas regionales las cuales no están contempladas en la ley. Esto obviamente muestra el gran desconocimiento del correcto uso de las microfinanzas como herramienta de desarrollo.

Reconozcamos entonces que la gran utilidad de las microfinanzas no es entregar dinero a los microempresarios, sino el poder facilitar los recursos a aquellas personas que no han contado con financiamiento pero que sí cuentan con una idea de negocio que, alimentada correctamente con capital fresco, podrá generar suficientes ingresos para repagar el crédito y brindar un mayor ingreso a sus dueños.

El Perú aún tiene un largo camino por recorrer y, es precisamente por ello, que aprovechar las experiencias positivas en gestión de microfinanzas llevadas a cabo en otras partes del mundo nos podrían brindar elementos que permitirían que este proceso de crecimiento económico que hoy vivimos no sólo brinde a los peruanos una mayor capacidad de consumo para algunos sino que también les brinde el acceso a una mejor calidad de vida a otros compatriotas que por mucho tiempo se han esforzado fuera del sistema de crédito formal.

(*) Gerente en Asesoría Económico-Financiero de Málaga-Webb & Asociados. Licenciado en Economía por la Universidad del Pacífico. Graduado del Master in Tourism and Environmental Economics (MTEE) de la Universitat de les Illes Balears y del Master en Microfinanzas y Desarrollo Social por la Universidad de Alcalá de Henares.

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