Entérate de cómo entrenar la fuerza de voluntad

Fuerza de voluntad es el nombre que recibe la capacidad que tiene el ser humano de dirigir su voluntad hacia un objetivo, aunque para ello tuviera que privarse de algún hábito o necesidad.

El experto en psicología administrativa Hibert Coca, ha desarrollado un interesante concepto de cómo entrenar la fuerza de voluntad.

Para poder “entrenar” eficientemente la fuerza de voluntad se debe tener en cuenta tres elementos: El desear, el esperar y el creer.

1. Desear la meta: Primero, usted debe desear una meta. Ya sabe lo que quiere, qué bien. Muchas personas quieren comer mejor, otros quieren mayores ingresos, algunos más quieren tener una maestría y otros comprar un vehículo. Estas personas que saben lo que “quieren”, pero que llegan hasta ahí, lo único seguro que tienen es que siempre van a saber lo que no tienen. Pero el desear va mucho más allá. Es desear con energía,  el corazón y la mente.

“Quisiera tener un mejor puesto de trabajo y un mejor ingreso salarial, pero por lo pronto voy a descansar un poco antes de ponerme a trabajar”. ¿Ha oído esto antes? Eso no es desear, eso sólo es saber de lo que carece. Desear es actuar con decisión, con trabajo, con esfuerzo. “Deseo tener un mejor puesto de trabajo y un mejor ingreso salarial; por eso tengo que ponerme a estudiar, a leer más libros, a trabajar con mejor calidad”. Eso es el verdadero “desear”.

2. Esperar la meta: Esperar no es sentarse a “ver qué pasa”. Las cosas no caen del cielo. Si espera que eso suceda, posiblemente lo único que le caiga de arriba será lo que los demás ya no necesiten. Dicen por ahí que la oportunidad sólo llega una vez; sin embargo, las oportunidades están a la vuelta de la esquina. Muchas personas caminan hasta la esquina, pierden la confianza y se regresan. Sólo unos cuantos deciden dar vuelta a la esquina y buscar la oportunidad.

3. Creer en la meta: El tercer y último elemento es la creencia. Creer que llegará el momento, que llegará el triunfo. No importa cuan difícil parece ser, no se rinda. Entrenar su fuerza de voluntad no es un asunto imposible, pero tampoco es como comerse un postre de gelatina. Hay que esforzarse. Hay que luchar.

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