Fundador y heredero, el momento de la sucesión de la empresa

La sucesión en las sagas empresariales es uno de los mayores retos que, a menudo, pone en peligro la supervivencia de la compañía. Un heredero carismático y formado capaz de asumir el liderazgo y el apoyo del resto de la familia son claves.

La sucesión. Ése es el momento clave en el que una empresa familiar se juega su futuro. Las estadísticas afirman que el 70% de las de los negocios desaparece después de la muerte del fundador y que sólo entre el 9% y el 15% consigue llegar a la tercera generación. Sin embargo, hay quienes desafían a las cifras y mantienen su éxito superando, incluso, el siglo de vida.

Mantener el legado familiar es también responsabilidad del fundador. El líder de la empresa debe entender que no podrá dirigir la organización eternamente y que, en su ausencia, serán necesarias otras manos para sujetar las riendas de la compañía.

Sin embargo, el dueño suele temer que su heredero no esté preparado para asumir esta responsabilidad. Para reducir esta incertidumbre, que obstaculiza la sucesión, los expertos recomiendan que el cambio generacional se realice con un tiempo prudencial; evitando así que algún factor externo, como una enfermedad, obliguen a acelerar el proceso.

“Lo recomendable es que, con el tiempo suficiente, padre e hijo compartan las responsabilidades de la organización. Esta estrategia permitirá que el heredero se gane la confianza de los accionistas, los bancos y el personal relacionado con la empresa”, explica Marta Beltrán, directora de la Asociación para el Desarrollo de la Empresa Familiar de Madrid (Adefam).

Beltrán asegura que esta dirección dual materializa la figura del cambio, pero advierte de que “una vez terminada la etapa de convivencia, el líder debe ceder su cargo y sólo podrá brindar su apoyo cuando se le solicite”. En caso contrario, los miembros de la organización percibirán la intromisión del fundador como una desconfianza hacia su sucesor.

Una vez que el fundador ha cedido la dirección de la empresa, el destino de la organización estará en las manos de su heredero. Una importante responsabilidad que deberá acarrear con el apoyo del grupo familiar.

Nuevos pasos. La buena relación con los miembros del consejo de familia permitirá que sus decisiones sean respetadas como si fuesen dictadas por el propio fundador. “Si esta situación no se lograra, se empezarían a percibir brechas de poder dentro de las instituciones”, precisa la directora de Adefam. El grado de confianza que se tenga en las decisiones del heredero dependerá de la experiencia académica y profesional que ha desarrollado. Así como de los resultados que generen las mismas.

En este sentido, se recomienda que, antes de suplir a su padre, el sucesor desempeñe otros puestos tanto dentro como fuera de la organización y acumule la mayor cantidad de experiencia en el sector.

Fuente: Expansión

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