Las 4 edades por las que transitan los negocios – Parte II

Continuando con nuestras fases de desarrollo de un negocio, ahora nos adentraremos a dos edades felices pero complicadas a la vez, hablamos de la juventud y la madurez. Da un vistazo para que te percates en qué fase se encuentra tu negocio.

Tercera edad: La juventud

Cuando dejamos el colegio no solo llegamos a la preciosa etapa de la juventud, en el cual nos desligamos de a pocos de la protección de nuestros padres. La juventud es también una etapa dura pues conlleva que asumamos las primeras responsabilidades con respecto a nuestro futuro, tales como la elección de una carrera profesional o de nuestro primer trabajo. Lo mismo ocurre con nuestro negocio.

Llega un momento en que tu papel como “experto” en una materia determinada ya no será suficiente. Te encontrarás navegando un submarino, sin tener la mínima certeza de cómo pilotearlo. Sin embargo, no hay tiempo que perder, necesitas dar dirección a esa embarcación llamada negocio. Algunos esfuerzos resultarán útiles y otros tantos inútiles, lo cierto que un emprendedor puede terminar bajo los siguientes escenarios:

  1. Viajando a nivel de la superficie. Tienes miedo de ingresar a las profundidades marinas pues no sabes cómo hacer que la nave regrese a la superficie. Por eso, en lugar de hacer crecer tu negocio, lo reduces hasta el punto que solo quedas tú y unos cuantos clientes.
  2. Huyes del submarino es una embarcación de emergencia. Te aterra la posibilidad de estar manejando tremenda maquinaria a mar abierto. Así que decides dar un paso al costado y buscas de nuevo la opción de emplearte al mando de un empresario decidido. Si tienes algo de suerte, podrás vender el negocio o lo queda de él.
  3. Estudias el manual para pilotear el submarino y te adentras en las profundidades. Que hay riesgos, los hay, es algo que no te puedo negar. Pero, la sensación en el fondo marino es impresionante. Estás viendo especies marinas que no te imaginabas ver nunca en tu vida. Si haces crecer tu negocio también te enfrentarás a experiencias peligrosas pero sumamente excitantes. Y si superas esta fase llegarás a la etapa de madurez.

Cuarta edad: La madurez

A base de errores y rectificaciones has llegado a eta etapa. Has hecho el camino más largo, es cierto, pero ahora el presente te dará las recompensas que tanto has anhelado. Al llegar a esta etapa has descubierto una gran verdad, que es el secreto del éxito de las grandes compañías: que los clientes no representan un problema sino una oportunidad. ¿O crees que al dueño de McDonald’s le encanta comerse una Big Mac todos los días? No, claro que no. Su objetivo es responder a las necesidades de su público y no a “sus necesidades”. Eso es lo que diferencia a un emprendedor diestro de uno bisoño.

Si has hecho el recorrido, tu mente habrá variado en 180° grados. ¿No me crees? Rememora tus inicios y dime qué no son ciertas estas afirmaciones:

  • Al iniciar tu negocio te preguntabas cuánto trabajo había qué hacer. Hoy tu pregunta es: ¿Cómo debe trabajar el negocio?
  • Al empezar creías que lograrías resultados pensando en el presente, es decir, planificando únicamente el día a día. Hoy te das cuenta que lo importante es tener el diseño de tu futuro, para luego regresar al presente y hacer que ese futuro se convierta en realidad.
  • Cuando iniciaste, veías a tu negocio como una serie de partes que coadyuvaban hacia un fin, ahora lo ves como un todo, de la cual se desprenden varias partes.
  • Cuando eras un emprendedor novato, figuraste el futuro de tu empresa en base a referencias del mercado de ese presente. Hoy, el presente y el futuro te dan igual, lo único que te importa es tu misión.

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