Las jugadas más audaces de los emprendedores

Como si fuesen modernos Juan sin Miedo, se ponen el mundo por montera y reconocen que no tienen más límite que el que ellos mismos se impongan.
Por eso se atreven con todo. Confían en ellos y en su producto y no dudan en ofrecerlo con las estrategias más audaces. En su libro Tres minutos, Salvador Bellino relataba cómo había convencido al magnate Donald Trump, al que no conocía, para que invirtiese 500 millones de dólares en su proyecto.

Lo que reflejan los ejemplos que traemos aquí es que conseguir el apoyo de los grandes, firmar contratos imposibles o alcanzar impactos globales no es sólo el argumento de un libro. Lograr estos objetivos depende, sobre todo, de tres premisas:

– Convéncete de lo idóneo de tu oferta. Cuando tienes la total seguridad de que tu propuesta es la mejor, resulta más fácil convencer a cualquiera de sus bondades. Y en todos los casos que proponemos, los emprendedores tienen absoluta confianza en su oferta, por lo que no se arredran ante nada.

– No aceptes un no por respuesta. La mayoría de los ejemplos han tenido que hacer frente al rechazo o la incredulidad de su sector o de sus potenciales clientes, pero las negativas sólo han actuado como revulsivo para hacerles buscar mercados más globales.

– Prepárate a fondo. No se trata de dar el pelotazo con una idea feliz. El éxito de estas iniciativas no es fruto del azar. En todos los casos, detrás de la audacia del emprendedor, hay un trabajo concienzudo de preparación y desarrollo del proyecto y un profundo conocimiento del sector en el que se mueven.

Y muévete. Han hecho suya la máxima de “si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”. Es decir, agudizan su ingenio para alcanzar sus objetivos: estrategias de marketing que parecen de locos; viajes al otro lado del charco para convencer a socios insospechados; ofertas imposibles… Conozcamos sus
historias.

*Isabel García Méndez

Fuente: www.emprendedores.es

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