Las ‘start up’: La atracción de las nuevas compañías

Por lo general, quienes se acercan a una start up son conscientes de que su carrera profesional no puede estar preestablecida. El concepto de carrera profesional se centra en apalancar sus puntos fuertes y poderlos aplicar en un futuro en otro proyecto similar o en su propio proyecto.

El dinamismo que les ofrece trabajar en una organización con una estructura poco jerarquizada, donde la toma de decisiones se realiza de una manera muy ágil. En muchas de estas empresas, los órganos de decisión no están claramente definidos y las decisiones se toman sobre la marcha (con sus ventajas e inconvenientes).

Además, el margen de maniobra que tienen los profesionales es muy alto y esto motiva e incentiva al profesional a llevar a cabo acciones que aporten valor a la empresa, y a su vez, sentir la compañía como propia.

– Posibilidad de iniciar un proyecto desde cero y observar como su labor influye e impacta en el negocio. Poder ver que su contribución aporta valor en la organización y que dicha aportación se ve reflejada en la cuenta de resultados.

– El buen ambiente que suele reinar en este tipo de empresas y el compañerismo existente entre los profesionales de las mismas. Se incentiva el participar y aportar ideas nuevas y la competencia en general es sana. Todos están en el mismo barco y reman en la misma dirección.

– A pesar de las dificultades legales, las compañías ofrecen paquetes de opciones sobre acciones, o acciones directamente, lo cual supone un claro incentivo.

– El sistema de compensación discrimina fuertemente a los profesionales en función de su performance a través de una retribución variable muy agresiva.

– Oportunidad de participar en la venta de la compañía (con un ‘upside’ claro, participar de los beneficios con la operación) y posibles adquisiciones de otras.

Fuente: Expansión

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