Los pasos para tener una buena cartera de inversión

cartera-inversion

Para armar una cartera de inversión necesitamos basarnos en la detección de las necesidades específicas del inversionista. Para eso, debemos tomar en cuenta los puntos importantes que evitarán que se cometan errores en la selección de activos que se incluirán en ella.

Grado de tolerancia: Lo primero es el grado de tolerancia al riesgo que tiene la persona. Esto puede hacerse mediante un cuestionario o a través de la propia experiencia financiera. Así, se les puede clasificar en un espectro que va desde lo más agresivo hasta el ultra conservador.

Define tu retorno: Hay que tener en consideración el retorno que se espera de la operación ya que la codicia incita muchas veces a tomar más riesgos.

Si se quiere un retorno mayor, habrá que jugarse más. El horizonte de inversión también es importante porque cuanto más largo sea, más posibilidades tendrá una persona de cumplir con su objetivo y ser más agresiva en la elección de activos.

Fijarse una meta: Puedes ponerse una meta de corto plazo con instrumentos volátiles (acciones o materias primas) y/o de largo plazo si se cuenta con el tiempo que se requiere para madurar.

Combina los instrumentos: Una vez definidos los tres primeros parámetros, hay que intentar combinar de la mejor forma posible activos financieros tradicionales (efectivo, bonos y acciones) con otros como commodities (petróleo, oro), bienes inmuebles u objetos de arte.

Diversifica: Lograr que la cartera muestre una diversificación dentro de cada clase de instrumentos para minimizar los riesgos, es sumamente importante. Es decir, distribuirlos entre regiones o países, divisas, vencimientos, tipo de productos (renta fija, variable, materias primas, etc.), tipos de negocios, entre otros.

A mayor aversión al riesgo, mayor será la cantidad de renta fija que se debería incorporar, por lo que la política de inversiones deberá hacer énfasis en qué moneda invertir. Muchas veces los cupones que pueda pagar un bono en una divisa exótica se evaporan con la depreciación frente a una dura.

Empieza a operar: Una vez definidos todos los puntos anteriores, el inversionista tiene los elementos necesarios para comenzar a operar. Primero deberá determinar la asignación estratégica o de mediano y largo plazo. Esto reflejará la cartera que mantendrá en promedio en cada clase de activo, en un período prolongado que vendrá dado por el perfil de riesgo.

Usa el “market-timing”: Existe un rango con límites entre los que se puede mover la asignación táctica o de corto plazo. Dependiendo de la visión que se tenga o de la coyuntura para cada uno de los instrumentos, las posiciones se situarán en la parte inferior o en la superior del rango, lo que se llama aplicar el “market-timing” o momento de mercado.

La estrategia de selección a usar dentro de cada clase de activo es una de las menores fuentes de retorno ajustadas por riesgo y reservada para expertos, ya que el mayor retorno relativo medido en una cartera diversificada deriva de la elección de las clases de herramientas y de la variedad que tenga de ellas, y no tanto de los nombres que se elijan para representarlas.

Compara: Una vez tengamos el portafolio armado de acuerdo al perfil de riesgo de cada uno y teniendo en cuenta los aspectos anteriores, hay que comparar el rendimiento respecto al índice de referencia al que se debe tratar de superar.

Tu especificación debe quedar clara desde un comienzo: Deberás construir un promedio ponderado (determinado por el peso en la cartera) de rendimientos de todas las clases de activos que se incorporen o se tengan como elección posible.

Fuente: Alto Nivel

Artículos Relacionados

comments

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion