Negocios: Elegir un buen socio para tu empresa

Muchos emprendedores, antes de crear su empresa deben plantearse si pueden hacerlo solo o necesitan la ayuda de un compañero. Si deciden asociarse, resulta fundamental un acuerdo previo que defina todos los aspectos.

Para empezar, hay que tener en cuenta que hay dos tipos de socios: El capitalista, que aporta dinero pero casi no interfiere en el día a día de la empresa, y el que además de invertir capital trabaja en el negocio.

Obviamente, al que hay que prestar más atención es al segundo, porque va a formar parte de todo el desarrollo y consolidación del proyecto. Para que una asociación funcione debe haber diversidad de talentos. Si no hay variedad, no sólo no se suma, sino que se resta, y las relaciones personales se acaban deteriorando.

Tener socios significa compartir. Pero siempre tiene que haber una persona que lidere el equipo y que tenga la última palabra en relación con lo que hay que hacer. Por tanto, antes de lanzar la empresa es fundamental pactar, de forma muy clara, cuál es la ambición y el objetivo que se persigue al emprender.

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Si decides poner en marcha tu iniciativa acompañado debes tener en cuenta que la convivencia será muy intensa. Por tanto, antes de elegir a uno, ten presente las recomendaciones que Fernando Trías de Bes recoge en su libro El libro negro del emprendedor:

– Conoce su escala de valores. Es mejor un socio mediocre cuyos principios estén alineados con los tuyos que un tipo brillante sin escrúpulos. Si vas a compartir la dirección de una empresa tienes que conocerle como persona. Charla con él sobre qué espera de la vida, qué es importante para él, con qué sueña, qué detesta. Una relación estable entre socios requiere responsabilidad, generosidad y confianza.

- Complementariedad. Es fundamental que tu futuro socio no sea una persona con un carácter demasiado parecido al tuyo. Se ha comprobado que las empresas de dos socios que han prosperado estaban compuestas por personas de caracteres distintos pero complementarios. El éxito de una misión depende no tanto de las capacidades técnicas de sus miembros como de la afinidad entre ellos.

– Aportación real a la empresa. La persona con la que te asocies debe ser alguien cuya opinión te merezca respeto y que sus decisiones se traduzcan en beneficios concretos.

Fuente: Expansión

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