Una visión sobre las carreras técnicas

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Un reciente estudio del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) sobre la desigualdad en Cajamarca y Arequipa, daba a este último como quien mejor había desarrollado estrategias que reducían la desigualdad. Cajamarca se ubicaba en la otra orilla pues daba resultados contrarios. Las razones de este gran avance se basaban centralmente en el apoyo de las elites políticas por favorecer la inversión en diferentes rubros (minería, agroexportación), además de disponer una oferta educativa que se guie por las movidas económicas de la región (carreras técnicas, de ingeniería, de administración, etc.). Arequipa supo llevar estas estrategias a buen cauce y por eso se encuentra en una posición más arriba que Cajamarca en cuanto a lucha contra la desigualdad.

Como bien se señala en el informe citado del IEP, la región Arequipa impulsó carreras con una cara más “utilitarista”, si se quiera llamar así. Mientras tanto, Cajamarca no las acentuó tanto. Por ello, la mano de obra calificada, consecuencia de una educación especializada, se importó.

Fuera de generar un debate en torno a la validez de este estudio en cuanto a las estrategias desempeñadas por una u otra región, el informe da pie a rescatar algo que, al día de hoy, está pasando desapercibido para el Estado: la renovación de la educación peruana. En este caso en particular, la superior.

Es menester traer a colación el tema de la educación superior pues recientes informes hablan sobre la alta demanda de las carreras técnicas. El crecimiento económico- del que a estas alturas muchos peruanos ya lo viven-, obliga a que las industrias se modernicen, las inversiones lleguen (sobre todo las mineras) y, por todo ello, hace indispensable que la educación se acomode a ello (aunque suene fastidioso para los colegas de Derecho, existe un “superávit” de abogados, y ya vimos en qué nivel se encuentra nuestro sistema de Justicia). Del mismo modo, el boom inmobiliario obliga a tener técnicos más capacitados en razón de la envergadura de las obras. Si recordamos que la brecha de infraestructura asciende a $88 mil millones, es imperativa la importancia de mano de obra calificada; en este caso, técnicos especializados.

Sobre esto, una nota publicada por el periodista Emilio Camacho descubre los atractivos salariales de las carreras técnicas. Duran tres años de estudios y los sueldos primigenios, si se es bueno, de 3.500 hasta los 12.000 soles mensuales, estamos frente a carreras muy bien remuneradas y que, a la par, benefician la performance del país. Del mismo modo, el informe periodístico da cuenta de las carreras técnicas “más solicitadas”: electricistas industriales, los administradores industriales, los soldadores y, la que se lleva todos los premios, los mecánicos de mantenimiento. Si tenemos en cuenta, además, las exigencias de las empresas por hallar técnicos, el pedido de masificar las carreras técnicas es de primordial tarea.

De esta manera, se da la razón a lo que diversos economistas refieren cuando hablan de realizar reformas para hacernos más competitivos: reformas en educación (este es el caso) y en salud, pilares del desarrollo.

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