Visión Financiera: una herramienta indispensable

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En el Perú, como en otras partes del mundo, son pocas las empresas que sobreviven a los primeros años de vida, aun siendo nuestro país calificado por la GEM (Global Entrepreneurship Monitor) como uno de los primeros países con niveles más elevados en emprendimiento.  Si bien el empresario peruano tiene la habilidad para reaccionar frente a los cambios del ecosistema que pudiera influir en su negocio, y puede solucionar problemas coyunturales de manera rápida, no es suficiente para tener un crecimiento seguro y sostenible.

Este comportamiento reactivo ante difíciles situaciones financieras debería ser reemplazado por una planificación disciplinada y predictiva; es decir, contar con una visión financiera.

Cuando las empresas comienzan a aumentar sus ventas, posicionarse en el mercado, tener mayor reconocimiento ante sus clientes; puede venir el desorden: la falta de disciplina financiera, desorganización, y (lo peor) la pérdida de eficiencia ante la impaciencia de un cliente desesperado por el cumplimiento de su orden.  El punto es cuando la rentabilidad marginal cambia a un sentido negativo y debido a esos factores se termina afectando el desarrollo.

Sin embargo, una forma de visualizar si la empresa está atravesando por estos tipos de problemas es cuando ésta depende más del sistema financiero, que de sus propias acciones. Esto quiere decir que los niveles de liquidez no soportan la actual estructura empresarial, y para gestionar el negocio se depende más de los bancos o de terceros. Es por eso que en la actualidad, se debe tener proyecciones a resultados futuros estabilizando la situación y el control financiero.

En algunos casos se tendrá que reestructurar la organización para reemplazar ineficiencias, racionalizar los gastos de publicidad y promoción, reducir el capital de trabajo, y convertir pesados costos fijos en ligeros costos variables; siempre buscando hacer un efecto positivo y multiplicador en el saldo del flujo de caja. En otros casos, se debe  considerar la venta de activos improductivos, y no recibir llamadas de nuevos financiamientos que ofrezcan arreglo sin consecuencias de situaciones financieras y que a veces solo terminan perjudicando a la empresa. Por ello, el mejoramiento de una empresa no puede ser calco ni copia de otra. Solo depende del criterio frío que tenga el empresario o emprendedor en su visión financiera.

Escrito por Jaime Ampuero, Coordinador del Área de Capacitación del CIDE-PUCP.

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