Creaciones Paula

Creaciones Paula, es una empresa boliviana que exporta mantas y chales hechos a mano con distintos bordados fabricados con insumos bolivianos.

“Mi sueño es tener un centro que integre y promocione a los productores y se valore a la producción nacional artesanal”, afirmó Paulina Apaza, quien empezó muy niña con el negocio de los caramelos y hoy exporta mantas y chales hechos a mano a México, Chile y Venezuela, entre otros países.

La emprendedora, ganadora del Premio La Paz del Concurso Ideas Emprendedoras 2008, es también organizadora de las Ferias Artesanales que tienen el propósito de promover la producción artesanal, a la cual considera un rubro fundamental para desarrollar y dinamizar la economía del país.

“He llegado donde estoy ahora trabajando todos los días, capacitando a otros artesanos con todo lo que he aprendido. Viajé a las 20 provincias de La Paz y a todos los departamentos del país, lo que fortalece mi experiencia”, sostuvo Paulina, una carismática mujer cuya clave ha sido saber ahorrar e invertir.

Emprendedora desde niña

Huérfana de padre y madre, de niña Paulina fue educada por su abuela en el campo. Fue la abuela quien le enseñó a tejer con las pajas de la escoba, habilidad que desarrolló más con la práctica y su creatividad.

Ya adolescente, entró a trabajar a la fábrica de chocolates Corona y a sus 15 años decidió emprender su propio negocio vendiendo bombones con palos de canasta y posteriormente creó las manzanas con caramelo, generándole ingresos que entonces consideraba “incalculables”.

Sin embargo, el ingreso de golosinas de contrabando a los mercados produjo una competencia desleal que mató a la industria nacional de los caramelos.

A los 16 años empezó a hacer mantas de chola para generar sus ingresos. “Bordaba y tejía en macramé por 20 bolivianos, todo en forma manual porque entonces no había máquinas como las que existen ahora”, recordó Paulina de sus inicios de emprendedora.

Entre 1980 y 1989 vivió en Santa Cruz, donde llegó a ser dirigente del mercado La Ramada, sector La Paz, y también comercializó sus productos en la antigua Feria de Barrio Lindo. “Nos llevábamos muy bien con los ‘cambitas’ y había un intercambio de conocimientos de ambos partes”, sostuvo.

En los ochenta Paulina se dedicaba a vender polleras cochabambinas y para tener ventas superiores incluso cambió su vestuario de chola paceña a chola k’ochala (con pollera corta) e incluso se puso ‘vestido’.

En todo caso –dijo–, en esa época las ventas eran muy buenas. “No es fácil salir a la calle a vender”, sostuvo Paulina, tras recomendar a los nuevos emprendedores que para comercializar un producto o servicio se necesita tener facilidad de palabra, carisma y mostrar una sonrisa.

La empresaria consideró que en Bolivia la gente es muy cerrada y a muchos les falta vocación de vendedores, lo que debe cambiar y recordó que en Perú los comerciantes pueden vender hasta piedras por su facilidad de palabra.

“Dios me ha dado lo que necesito y estoy contenta, también quiero compartir mi cariño con la gente humilde”, sostuvo Paulina, quien a lo largo de su vida se dedicó a promover el trabajo de los artesanos a través la Feria Artesanal Turística Andina que organiza con el apoyo de su familia.

Fuente: Nuevaempresa.com

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