Anypsa: De vendedor de golosinas a dueño de una fábrica de pintura

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En el año 1980, Nemecio Torvisco tenía 14 años y ya trabajaba vendiendo golosinas en la puerta de un cine ubicado en el populoso distrito de El Agustino. Cada sol ganado era ahorrado para el futuro. Uno de los hermanos mayores de Nemecio trabajaba en una fábrica de pinturas y de repente un día se quedó sin trabajo. Como este joven ya conocía un poco del negocio, empezó a vender latas de pintura por su propia cuenta y Nemecio se animó a ayudarlo. Al poco tiempo fundaron Anypsa.

Con sus otros hermanos, Nemecio, acordó comprar un motor eléctrico con algunos ahorros que tenían. Ese primer motor, comprado en el Centro de Lima, fue el impulso para crear su fábrica de pinturas.

Alquilaron un primer local de solo 100 metros cuadrados. El hombre que habían contactado para dicho alquiler no era realmente el dueño. Habían sido estafados y perdieron el dinero pagado. Con el tiempo se recuperaron y otra vez volvieron a apostar por el proyecto. Un 11 de setiembre de 1991 a las 11 de la noche (no sabemos qué conexión tienen con el número 11 pero…) empezaron a producir sus primeras pinturas.

Consiguieron un local en Santa Anita y a falta de un buen techo, los hermanos se turnaba para sostener un plástico durante toda la noche para que la lluvia no arruinara la preparación de las pinturas. Al poco tiempo, el espacio era muy estrecho para la producción y se tuvieron que mudar a otro local más grande, este de 500 metros cuadrados en Naranjal.

El crecimiento de Anypsa fue vertiginoso. Actualmente cuentan con una moderna planta de pintura de 45 mil metros cuadrados donde operan más de 250 trabajadores. Poseen una flota de más de 34 camiones de reparto y ya exportan a países vecinos como Ecuador y Bolivia.

¿Qué te parece la historia de constancia y esfuerzo de los hermanos Torvisco?

Vía: Emprendedores Perú

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