Deportes Martinez: ” Una pyme de pura lucha”

Es una empresa como para “chuparse los dedos”. Con antecedentes en 1933, cuando Antonio H. Martinez pasaba, de ser trabajador destacado en el manejo de telas, a ser un destacado artesano de la piel.

Nunca imaginó que sería el “padre de las máscaras en la lucha libre” y que su experiencia le daría renombre a las mejores luchas libres en toda la historia de la humanidad. La historia es larga, pero en honor a la necesidad de ser breve tendríamos que decir que quien primero hizo la máscara para luchadores profesionales fue Don Antonio H. Martínez y que hoy esa tarea la sigue Don Victor Rubén Martinez.

La primera máscara para un luchador la hizo Don Antonio a un profesional de la lucha, cuyo nombre de “batalla” era el “Ciclón Mac Kein”. Este personaje le solicitó a Don Antonio la elaboración de la primera máscara. El artesano, experto en telas y en manejo de la piel, le hizo la primera máscara a este singular personaje quien le “aventó” el dinero al recibir la máscara semanas más tarde de lo prometido. No estaba satisfecho.

Lo cierto es que la tarea había sido mucho más complicada de lo que Don Antonio había imaginado.

El “Ciclón Mac Kein” se fue a una gira de trabajo a Europa y por aquellas tierras buscó a los expertos en manejo de telas y de pieles, quienes no pudieron con el reto al extremo de decirle al solicitante que sólo había una forma de poder reproducir una máscara para la lucha: descoser la que le había hecho Don Antonio y copiarla tal cual.

“Es que la manufactura de esta máscara no cualquiera la logra… Tendríamos que copiar lo que el magnífico artesano le consiguió en esta máscara”, le dijeron.

Suficiente como para que “El Ciclón” regresara “con la cola entre las patas” a solicitarle a Don Antonio la manufactura de otras piezas.

Finalmente, el negocio de Don Victor Rubén Martinez es el de punta en la producción de Máscaras para la Lucha Libre, un deporte que ya organizado inició formalmente en 1933 y que recién ha otorgado la licencia para el manejo de las máscaras a Warner Brothers.

Casi 80 años después de que el americano-irlandés le pidiera la primera máscara a Don Antonio Martínez, ahora estas caretas ya tienen derechos a quien le corresponden, y una multinacional del tamaño de la Warner se ha preocupado por regular el comercio de estas piezas que produce el negocio de Don Víctor para abastecer el mercado nacional y también el internacional, ya que las máscaras se exportan a Italia, Alemania, Francia, Inglaterra e incluso a Australia.
No hay máscara que no haya elaborado la Pyme de Don Víctor, entre ellas las clásicas de El Místico, El Santo, Blue Demond, El Sagrado, Mr. Niebla, El Dragón Rojo, las mil del Mil Máscaras, el Doctor Wagner, en fin, todas, todas.

Todas por cierto con telas nuevas, tecnológicas, diseñadas para que el luchador pueda sentirse cómodo.

Son 17 trabajadores de Esta Pyme que laboran en el negocio MTZ que produce, no sólo las máscaras, sino todos los aditamentos necesarios para la lucha libre. Desde capas, cinturones, botas –muy importantes las botas–, en fin, todo lo realmente necesario para darle brillo a la lucha más profesional y mejor practicada en el mundo.

Fuente: Universo Pyme

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