Emprendedor Peruano: Gilberto Marcas, de heladero a profesor de surf

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Gilberto Marcas, huancavelicano que por más de 15 años fue heladero, hoy es un respetado profesor de surf. Este emprendedor que llegó a la capital a los 4 años para vender helados junto con sus 9 hermanos y así ayudar un poco a la economía de su familia, ahora enseña a sus más de 30 alumnos como dominar las olas con una tabla de surf.

Su vida nunca fue fácil, estuvo en coma 9 meses cuando un carro lo atropelló con apenas 9 años; perdió la sensibilidad de sus piernas, la cual solo recuperó a base de rehabilitación y temperamento. A los 17, entró a la playa para refrescarse luego de un largo día de trabajo y habría muerto ahogado por la fuerza del mar que lo arrastraba si unos tablistas no lo hubieran auxiliado. Esta situación lo motivó a aprender a nadar, y así dio su primer paso hacia su futuro como profesor de surf, sin darse cuenta.

Con sus hermanos caminaba vendiendo helados desde muy temprano pasando por Barranco, Chorrillos; y para terminar bajaba a las playas de la Costa Verde, donde aparte de vender se entretenía viendo a los tablistas surcar las olas y salir nadando.

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En sus años de heladero cosechó una buena amistad con el ahora conocido Gabriel Villarán, quien siempre le compraba helados y a quien Gilberto llevaba en su triciclo hasta la playa, amistad que hasta ahora conserva.

En la playa ‘Punta Roquitas’ conoció a Carlos ‘Chalo’ Espejo, campeón nacional de tabla en los años 1984 y 1987, quien tenía su academia allí. El fue quien le enseñó a Gilberto este deporte en sus tiempos libres para luego hacerlo su asistente gracias a su gran técnica y dedicación.

A los 30 años  se arriesgó diciéndole a su familia que iba a ser profesor de tabla en la escuela ‘Río Curl’. Su madre Gerardina aceptó  su decisión a pesar de no comprenderla y Gilberto tomó el empleo en la escuela en  la cual aún trabaja junto a su compañero ‘Chalo’ Espejo, siendo una de las personas más conocidas y queridas de esa playa.

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El popular ‘Gordo’, como lo llaman en la playa ‘Punta Roquitas’ de Miraflores, se arriesgó por su sueño y no le fue mal. Descubrió su vocación en la playa donde vendía helados y no tuvo miedo al cambio, decidió convertir su triciclo de helados en un vehículo lleno de esperanzas.

“Las olas son mansas y nos dan paz, también son peligrosas y nos pueden revolcar, pero depende de uno mismo” , dice Gilberto cuando le preguntan sobre su historia de vida, llena de obstáculos, pero también de gratificaciones.

¿Conoces algún caso de superación similar a la de nuestro amigo?¿alguna vez te arriesgaste al 100% en una idea?

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