Nunca es tarde intentar ser un emprendedor

Ray Kroc

Mientras pasan los años uno ve que el sueño del negocio propio se hace cada vez más lejano, pues, en las noticias solamente aparecen  jóvenes emprendedores que se abren camino y realizan sus sueños. Frente a esto uno piensa que ellos pueden hacerlo, puesto que son jóvenes y no tienen las mismas responsabilidades que uno, a una cierta edad, ya tiene. Sin embargo, no siempre tiene que ser así.

Emprendedor ejemplar

Muchos son los casos de los emprendedores que comenzaron no en su juventud, como es el caso de Ray Kroc quien tras luego de trabajar varios años como vendedor de batidoras compró a sus 53 años la empresa McDonalds a Richard y Maurice McDonald o Henry Ford quien no conoció el éxito hasta sus 45 años de edad cuando inventó su modelo T.

La osadía no es sinónimo de irresponsabilidad, pues uno puede perfectamente emprender algo nuevo sin dejar de asumir sus responsabilidades. Existe un libro que se titula “El líder que no tenía cargo” y habla precisamente sobre esto, aquí algunas reflexiones que ofrece este libro.

  • Llegar a tu último día cuando la magnífica canción que tu vida tenía que cantar sigue en silencio en tu interior
  • Llegar a tu último día sin haber experimentado el poder natural que posees para crear una gran obra y alcanzar grandes logros
  • Llegar a tu último día dándote cuenta de que jamás has inspirado a nadie con tu ejemplo
  • Llegar a tu último día lleno de dolor al darte cuenta de que jamás asumiste grandes riesgos y por tanto jamás obtuviste grandes recompensas
  • Llegar a tu ultimo día sabiendo que perdiste la oportunidad de ver ni de lejos que es la excelencia porque te creíste la mentira que debías resignarte a la mediocridad
  • Llegar a tu último día lamentando haber olvidado que el trabajo consiste en ayudar a los demás, no ayudarte solo a ti mismo
  • Llegar a tu último día lamentando no haber aprendido nunca a transformar la adversidad en victoria y el plomo en oro
  • Llegar a tu ultimo día sabiendo que has vivido la vida que la sociedad te enseño a desear y no la vida que verdaderamente querías
  • Llegar a tu último día y averiguar que jamás realizaste todo tu potencial ni te acercaste al genio en el que tenías que haberte convertido
  • Llegar a tu último día y descubrir que podías haber sido un líder y transformar el mundo en un lugar mejor. Pero te negaste a aceptar esa misión porque te dio miedo. Así que fracasaste. Y desperdiciaste tu vida.

Nunca es tarde para emprender, y como dice la famosa publicidad de una conocida marca de gaseosas, cuando seamos muy mayores y no nos arrepentiremos de las cosas que hicimos sino  de las cosas que no hicimos.

Vía: .emprendedoresnews.com y dedomedio.pe
Foto: codigonuevo.com

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