Una niña de 9 años incursiona en el negocio de los chupetines

Tiene tan solo 9 años y ya tiene su primera empresa. Es el extraordinario caso de Alina Morse y sus Zollipops, unos chupetines muy ricos que son amigables con los dientes de los pequeños. ¿Qué es lo que diferencia a Alina de otras niñas de su edad? En esta llamativa historia lo descubriremos.

Todo empezó como jugando

Un día Alina y el señor Morse, su padre, caminaban tranquilamente por el centro comercial. Hasta que a Alina se le ocurrió pedirle un chupetín, su dulce favorito. Su padre le dijo que mejor le pidiera otra cosa, ya que es ampliamente conocido que los chupetines arruinan la dentadura de quienes los consumen.

Algo preocupada ante el hecho que no podía disfrutar de su dulce favorito sin ese sentimiento de culpa interna, Alina comenzó a buscar en Internet sobre si ya existían chupetines que no afectarán los dientes. Consiguió algo de información, pero no quedó contenta del todo. Consultó  a su dentista y algunos médicos sobre la existencia o no de algunas sustancias que no sean nocivas para nuestros dientes. Una vez que los hombres de ciencia le brindaron algunas alternativas, fue al mercado, consiguió los insumos necesarios y llegó a casa con una bolsa repleta. Agarró la olla, mezcló los ingredientes, ayudada por su papá, y el final fue sorprendente.

De una solución personal a una idea de negocio

Alina ya no tenía que ir a la tienda a comprar chupetines. Tenía en casa chupetines más baratos y completamente saludables. Una de aquellas veces en la que estaba degustando tranquilamente uno de sus chupetines, su pequeña hermana le pidió que le invitara. Así que sacó un chupetín que tenía guardado y se lo dio. Su hermana estaba encantado¿a, y apenas regresó su papá a casa, Alina le contó la buena nueva y le transmitió su decisión: había que hacer más chupetines para vendérselos a los niños del barrio.

La idea fue adquiriendo forma, tal como la masa de los chupetines, poco a poco. Los amigos de Alina quedaron encantados con los chupetines y ese fue el momento en el que el señor Morse como su hija Alina se animaron a dar un siguiente paso. Crearon algunos empaques especiales e hicieron pruebas con nuevos sabores y en pocas semanas ya tenían los chupetines en las tiendas de la zona. El nombre “Zollipops” es el pequeño aporte de la hermana de Alina.

En las grandes ligas

Alina confiesa que no hubiera logrado nada sin el apoyo de sus padres. Ambos renuncian a su poco tiempo libre para ayudarla en la producción de los Zollipops. Un negocio que ya rebasó los linderos del barrio, y que ahora está a disposición de cualquier niño de los Estados Unidos, ya que recientemente los Morse lograron integrarse al selecto grupo de industriales que conglomera el Whole Foods Markets.

Pese a su impresionante historia, Alina no se duerme en sus laureles. Sabe que no vivirá eternamente de los Zollipops, así que sigue dándole duro al estudio. Es más, hasta ha elaborado un cronograma diario de actividades: un tercio de su tiempo lo dedica al colegio, otro tercio a las tareas, y el tercio restante a su negocio. Como ven, ni la edad ni el escaso tiempo son obstáculos para quien tiene deseos emprendedores.

Foto: detroitnews.com

Artículos Relacionados

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion