El negocio después del divorcio

Si una pareja tiene una empresa, una separación no tiene por qué significar el fin de su sociedad. Aprende cómo actuar ante esta situación.

Una de las decisiones más importantes para cualquier emprendedor es definir con quién se lanzará al mundo empresarial. La recomendación es siempre asociarse con personas de confianza, con las que se tengan formas similares de trabajar, de pensar y, sobre todo, de vivir. Al final, el gran reto es encontrar un aliado que comparta el mismo compromiso que tú con el proyecto.

Es que tener un socio es prácticamente como contraer matrimonio. Pero, ¿qué sucede cuando, literalmente, tu socio está casado contigo? Posiblemente, el desarrollo de tu empresa dependa en gran medida de la buena relación que exista entre ustedes. Sin embargo, en todo buen negocio existe una regla de oro: planear bajo distintos escenarios.

Así que si tienes un negocio en pareja, es importante que, además de analizar estrategias operativas o aspectos financieros, establezcas qué pasaría si en un momento dado el amor se acaba. La buena noticia es que existen muchos casos de parejas que siguieron su relación de trabajo aún después de divorciarse. Pero para ello hay que planificar.

¿Cómo hacerlo? Es básico que la pareja se comprometa desde el principio a que la relación de trabajo –sin importar lo que pase– siempre será armónica. Aunque éste es justo el reto de una empresa familiar, el consejo es que, luego de definir que abrirán un negocio en conjunto, redacten un código de ética en donde fijen dónde está el límite entre la casa y la empresa. De esta manera, en caso de que el matrimonio termine, la compañía no sufrirá.

Aunque suene difícil y hasta idealista, es importante que ambos respeten el ambiente laboral, ya que la oficina no es ni debe ser vista como un campo de batalla para resolver asuntos personales. Para ello, diseñen reglas de comportamiento dentro del trabajo, con las que los dos se sientan cómodos.

De esa forma evitarán que los conflictos derivados de la convivencia diaria sea la causa del fin de la empresa.

Ahora, cuando la relación está terminada, hay distintas formas de evitar que el negocio se vea afectado y hasta siga creciendo. Para lograrlo, sigue estos seis consejos básicos.

1. Busca apoyo profesional. (Un buen abogado)

2. Escucha a quienes pasaron por lo mismo.

3. Contempla la disolución de la sociedad.

4. Separa tu vida privada del trabajo.

5. Establece distancia. De ser posible trabajen en oficinas diferentes por lo menos los primeros meses.

6. Mantén una relación cordial y cooperativa.

Fuente: SoyEntrepreneur.com

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