Empresas y oficinas: Aprender a implicar a tus empleados

La implicación siempre parte de uno mismo. El profesional que no quiera participar en un proyecto no lo hará, salvo que cambie de opinión. Este es uno de los principales retos de un jefe que es analizar las causas que pueden hacer que un trabajador se implique y dé lo mejor de sí mismo.

Además, el directivo debe crear un entorno donde cada individuo crezca profesionalmente. De esta manera se activa el ‘quid pro quo’: si el jefe le da el motivo, el empleado encuentra su motivación.

El trabajo en equipo tiene que construirse sobre tres aspectos básicos: objetivo (qué se quiere conseguir), roles (qué se espera de cada miembro del clan) y procedimientos (cómo coordinar el trabajo conjunto)

La polivalencia, ilusión y ganas de buscar y desarrollar nuevos proyectos son las aptitudes que debe reunir un grupo de éxito. Para alcanzar los objetivos, la pieza clave es un líder que implique al equipo.

– La comunicación directa y bidireccional es una herramienta fundamental. Un ambiente distendido facilita la libre expresión de ideas y opiniones.

– Para aprender a involucrar a los empleados. El jefe tiene que conocer las fortalezas de sus colaboradores. Debe dedicar tiempo a descubrir cómo es cada empleado, como profesional y como persona. Sus gustos, sus inquietudes y sus necesidades, esto le permitirá establecer un nivel de confianza que es crucial para el desarrollo de una empresa. 

Finalmente, Javier Echaleku, empresario y emprendedor, advierte de que como jefe no debes tener miedo a que tus empleados sepan más que tú. El ego de creerse el mejor, y de pensar que eres el que más sabe, limita la capacidad de crecer en la empresa y anula por completo la competitividad de la misma en el mercado.

Fuente: Expansión

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