Recomiendan actuar con humildad si asciende de puesto sin estar preparado

Dicen las malas lenguas que todo el mundo asciende hasta que logra superar su nivel de incompetencia. Pero olvide esos dichos porque cuando por fin se logra un puesto de responsabilidad hay que dejar a un lado el vértigo, la inseguridad y asumirlo con destreza y mucha habilidad.

Llegar a la dirección es un cambio de carrera, y si piensa que el puesto le viene demasiado grande la peor opción es la valentía desmesurada. ?Según José Manuel Casado, presidente de la consultora 2C, “al final el equipo acaba descubriendo las carencias. Hay que ser una persona llana.

El jefe debe asumir que no es Superman y que sólo con la ayuda de su equipo puede ganar la fortaleza de la que carece”. Como señala Fernando Guijarro, director de área de Hudson, “el manager que actúa con poca humildad fracasa, el equipo tiene que puntuarle, admitir y discutir sus propuestas”.

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Otra de las opciones más sanas y alentadoras es la que propone José Manuel Chapado, socio director de Isavia. “Sorpréndase a usted mismo, tome distancia y valore todo aquello de lo que ha sido capaz, que seguro que es mucho más de lo que imaginó en un principio”, dice.

Del vértigo a la seguridad

La sensación de socorro aumenta cuanto más grande es el grado de responsabilidad. Pruebe unos pantalones diez tallas más grandes que la suya. Probablemente no pueda dar ni un paso. Chapado considera que esta percepción de angustia del recién ascendido está tan cargada de intensidad emocional como vacía de argumentos objetivos.

Pese a los miedos, pocos serían capaces de despreciar la oportunidad de un puesto mejor remunerado y de más responsabilidad.

Por muy grande que le parezca, el ser humano es ambicioso por naturaleza, y si rechaza una oportunidad de ese tipo nunca sabrá si realmente era de su talla. Por ello, Ignacio Álvarez de Mon, profesor de IE Business School, asegura que ante la propuesta de un ascenso lo más sensato es expresar las dudas, inseguridades y pedir ayuda.

“Es una forma honesta y realista de empezar con buen pie. Por un lado, el candidato se ganará la confianza de quien le ha designado para el puesto y, además, si se actúa de esta manera con el equipo de trabajo también se pueden ganar muchos puntos desde el principio”.

En opinión de Chapado, la humildad puede ser un arma infalible, “cuando se expresa con sinceridad se ganan adhesiones. Quien quiere aparentar el conocimiento que no tiene termina ofreciendo su peor imagen”. ?En resumen, si el puesto que le ofrecen es demasiado para usted, actúe con humildad, seriedad y confianza en sus capacidades. Los buenos líderes raramente se equivocan cuando designan a alguien para un cargo, afirman los expertos.

Fuente: Diario Financiero

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