¿Qué harías si tu idea de negocio no funciona?

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No serías el primero ni el último al que le sucediera esto. En tal caso, ¿estarías en capacidad de retomar tu camino emprendedor? Y lo más importante, ¿tienes un plan B a la mano por si falla esa idea de negocio?

Ese es el principal problema de muchos emprendedores. Apuestan el todo o nada a una idea de negocio, sin tomar en cuenta que hay muchos factores que pueden jugarle en contra. Como en la práctica deportiva o artística, el primer intento no suele ser el mejor.

¿Por qué el plan A puede fallar?

Aquí algunas de las razones más comunes:

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  • Un plan de negocios mal enfocado. O en el extremo de los casos, se edificó el negocio sin un previo plan.
  • Un mercado inexistente. Es común encontrar en pleno camino empresarial que hay muy pocos clientes o que éstos no están dispuestos a pagar el precio estimado de nuestro producto o servicio.
  • Una pésima comunicación. Muchos emprendedores se centran en la calidad de su producto o servicio, pero olvidan que tan o más importante que ella es difundir el negocio entre los potenciales clientes.
  • Un entorno cambiante. Ya sea por factores tecnológicos o socioeconómicos nuestra idea original puede venirse abajo sin que nosotros seamos los culpables directos.

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¿Cómo prevenir caernos si el plan A no funciona?

Pues, para empezar teniendo un plan B. Esto implica que tengamos un segundo plan de negocios, algo que a muchos emprendedores les resulta sumamente complicado. Y, por supuesto, teniendo la experiencia necesaria acerca de lo que conlleva esa segunda idea. Sin olvidar el capital necesario para empezar.

Es por ello que nuestra recomendación es iniciar nuestro primer negocio con el capital mínimo indispensable. No gastes demás. El establecer un negocio con un margen financiero ajustado te permitirá vislumbrar el potencial real de dicho emprendimiento. Si en el camino descubres que esa idea no ofrece rentabilidad, puedes comenzar con el plan B habiendo invertido lo mínimo en el plan A.

¿Qué hacer con el plan A?

Algunos en este punto se preguntarán, “¿Qué hago con ese plan A? ¿Lo dejo en el olvido?” Hay algunos especialistas en el tema que aseguran que hay que tener hasta un plan C. Sin embargo, este plan C puede ser el mismo plan A, pero con las modificaciones pertinentes.

Por ejemplo, si tu plan B fue el que te permitió obtener rentabilidad, puedes, en algún momento, recoger ese plan A, darle un toque de actualidad, y quizás, termine funcionando. Algunas veces, ciertas ideas de negocio se encuentran en el espacio y tiempo no adecuados para ellos. Pero, en futuro cercano, esas circunstancias podrían variar a tu favor.

Vía: javiermegias.com / entrepreneur.com
Foto: lavoz.com.ar

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Autor entrada: Equipo Pymex LM