Averigua aquí por qué el moderno Japón sigue usando fax y cassette

Japón
Con la imagen global de ser un país líder de la tecnología de punta, con robots casi humanos, trenes balas y televisores que se enrollan como papel, Japón aún viene empleando máquinas y procesos “anticuados” de hace dos décadas.

En efecto; las cintas de cassette aún se venden en numerosos almacenes que son proveedores de oficinas al igual que las recordadas máquinas de fax. Hasta las visionarias empresas como Sony todavía envían faxes.

Resulta esto curioso que suceda en el país donde se puede pagar con el teléfono pero, en realidad, allí casi nadie usa sus carteras electrónicas; lo mismo sucede con Skype en la oficina u otras herramientas de archivo disponibles en la nube, como Dropbox. Todo a pesar de que Japón cuenta con una de las mejores infraestructuras de internet en el mundo.

Faxes para museos

Solamente el 2014, los hogares japoneses compraron 1.7 millones de los viejos faxes, que imprimen documentos en papel brillante y suave que se desenrolla desde la parte posterior. Mientras que en Estados Unidos, este aparato es un antiguo artefacto a tal punto que el Museo Smithsoniano ofrece como exposición dos máquinas a su colección.

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Para los japoneses, como Kenichi Shibata, uno de los gerentes de NTT Communications, el fax tuvo tanto éxito allí que ha terminado siendo difícil de reemplazar al desarrollarse sus raíces inusualmente profundas en la sociedad japonesa.

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Y a juicio de Yoji Otokozawa, presidente de Interarrows, un consultora de tecnología basada en Tokio, señala que el Japón corporativo cuenta actualmente con poca competencia informática porque son las pequeñas empresas, no las multinacionales, las que mandan en el país. “El meollo del asunto es que se debe entender cómo las pequeñas y medianas empresas dominan el panorama empresarial japonés.

Según datos del Ministerio de Economía Y Comercio del país nipón, las PYME integran el 99.7% de los 4,2 millones de empresas; de tal forma que la tercera economía del mundo está manejada por establecimientos menores, no por los gigantes famosos que todos conocen en el exterior.

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Conservadores a muerte

Otro dato: tales PYME frecuentemente son conservadoras y también luditas (la gente que opone a la tecnología). Tal es así que suelen usar el servicio postal o el fax para comunicarse y donde pueden escribir a mano, sin siquiera usan un procesador de palabras como Word.

Otra situación  sucede en los departamentos de tecnología japoneses que son implacablemente conservadores. Y no solamente eso; sino que odian conectar sus computadores al mundo exterior : le temen al robo de datos y el hacking, lo que también hace que le teman a lo que hay en el exterior.

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Son humanos, no robots

Y como se refiere Martin Ford, autor de “El auge de los robots“, entre más avanzada sea la tecnología más probable es que sea la reemplazante. Así que, a pesar de ofrecer una imagen pública de amor por la tecnología punta, gran parte del Japón corporativo está empeñado en atrincherarse contra la automatización y prefiere el uso de personas en lugar de máquinas. Después de todo, los faxes no se contestan solos.

Para muchos, es poco probable que esta estrategia puede frenar el auge de robots, de la inteligencia artificial y la automatización en un mundo que ha pasado de una economía basada en productos básicos (commodities) a una basada en capital intelectual.

Pero el Japón corporativo aún parece seguir intentándolo.

Vía: elcomercio.pe
Foto: elnuevodiario.com.ni

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Autor entrada: Equipo Pymex P