Desperdiciamos el ancho de banda usando WiFi

Una de las quejas repetidas es que la conexión a través de WiFi es lenta, algo que en muchos casos hace que el usuario en ocasiones sufra del estrés de conexión. Y es que las conexiones inalámbricas tienen grandes ventajas para su uso en la empresa, pero sigue siendo más fiable la conexión cableada.

Lo cierto es que la conexión inalámbrica pierde efectividad, entorno al 30% respecto a la conexión por cable, y esto puede hacer que la velocidad de la conexión sea más lenta. Existen programas que nos pueden mostrar a qué velocidad estamos conectados realmente. Todo esto no tiene importancia si no notamos grandes diferencias respecto a una conexión cableada. Porque en muchos casos para el trabajo habitual de la empresa no necesitamos grandes velocidades de descarga.

Más importante pueden ser las desconexiones puntuales que podamos sufrir. Sobre todo si trabajamos en un modelo de conexión continua, por ejemplo, a través de una VPN en la que nos conectamos a otro sitio o estamos monitorizando un equipo remoto. Lo mismo ocurriría si trabajamos en la red, de manera que la desconexión puntual en muchos casos nos obliga a volver a conectarnos e identificarnos. Esto depende mucho del tipo de aplicación.

Otra cuestión será el número de conexiones simultáneas que tendremos vía WiFi. Si toda la oficina está conectada por esta vía y no tenemos un dispositivo que nos gestione la conexión adecuadamente podemos sufrir fatiga en la conexión, viendo como la calidad del traspaso de archivos puede disminuir. Debemos tener en cuenta que por la conexión WiFi no sólo gestionamos la conexión con el exterior, sino también a todos los datos de la red interna.

Una cuestión que tiene bastante influencia en el rendimiento de la conexión inalámbrica es el canal por el que transmite el WiFi. Sobre todo si tenemos saturación de redes WiFi en nuestra ubicación. Al ser el aire un medio de transmisión compartido, utilizar un canal que esté más libre puede suponer una gran diferencia. Lo mismo con la calidad del dispositivo que nos gestiona las conexiones.

Por eso muchas empresas no apuestan por el WiFi más que para conexiones puntuales, es decir, para los comerciales que vienen a la oficina con sus portátiles o los teléfonos móviles inteligentes, mientras que equipos habituales de la oficina se conectan mediante la conexión cableada. Saber si sufrimos o no este problema es muy sencillo de comprobar, bastará con realizar pruebas conectándonos con un cable provisional y a partir de aquí decidir en función de los resultados. 

Vía: Tecnología Pyme

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