¿Y si fuera reemplazado por un robot?

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Aunque suene jalado de los cabellos, esta realidad está cada vez más cercana. Solo en los Estados Unidos, un 47% de los empleos se encuentra en riesgo de automatización. Y, cuando hablamos de robots no se imagine solamente un muñeco de metal con forma humanoide. No. Una máquina automatizada es considerada como un robot. Ahora ve que la ciencia ficción está cada vez más cercana a la realidad.

Solo observe el transporte en Lima. Tanto el Metro como el Metropolitano ya no utilizan a los denominados “cobradores”. Su función fue reemplazada por una máquina automatizada que lee una tarjeta electrónica y le permite tomar el bus correspondiente. Imagínese ahora un futuro no tan distante: que esos grandes buses o trenes sean conducidos de forma automatizada, sin nadie que tome el volante.

Todos están de acuerdo que la tecnología tiene que ser usada por el hombre para facilitar el movimiento económico. Pero, ¿cuándo la tecnología afecta los puestos de trabajo? Películas hollywoodense muestran a un robot haciendo la labor de un operario de máquina industrial, a otro robot haciendo el transporte del producto, un tercero realizando el empaquetado. Tal vez, la realidad no sea idéntica a lo que ofrecen esos filmes, pero sí que pueden tener el mismo final: millones de empleos de baja cualificación perdidos por la implantación de nuevas tecnologías.

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Las brechas tecnológicas han abierto senderos incalculables: hoy, como nunca antes, la desigualdad de los ingresos es mayor entre los países occidentalizados. Los ricos son cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres. ¿No ha escuchado a un Presidente de la República asegurando que aún no hay vistas para un aumento del salario mínimo? El problema no solo es en el Perú, es en el mundo. Se hablan de políticas de redistribución variopintas, pero ninguna ataca el problema de fondo.

Se preguntará, ¿cuál es el problema de fondo? La tecnología. ¿Cómo es eso posible? Los ricos son más ricos, porque los puestos directivos cada vez reciben mejores sueldos, en cambio, los puestos operativos cada vez se ven más estancados. ¿Y eso que tiene que ver con la tecnología? Que una máquina automatizada no puede reemplazar a un gerente, a un ingeniero altamente especializado, o inclusive, a un político. Pero sí puede reemplazar a un operario textil, a un vendedor de bebidas gaseosas, o como lo propusimos en el ejemplo líneas arriba, a un cobrador de bus.

Algunos futurólogos temen que el avance tecnológico produzca una caída estrepitosa del empleo de baja cualificación. Si eso se produce, concluyen, habrá menos empleo para mayor cantidad de trabajadores, por tanto, al existir un exceso de cantidad demandada, el salario caería a niveles irrisorios. Mientras tanto, los dueños de los robots, por así decirlo, tendrían más dinero porque se convertirían en una especie de señores feudales de la tecnología. ¿Cree que algún día ese escenario apocalíptico se cumpla?

Vía: Financial Times

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Autor entrada: Equipo Pymex LM

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