Apple siempre va a un paso por delante de sus competidores

Cuando se descubre un nuevo avance tecnológico es muy cara su producción, y encontrar, o incluso crear, una fábrica capaz de elaborarlo en grandes cantidades es caro y complicado. A veces, invertir capital en ello puede ser tan arriesgado que las compañías que quieren producirlos no disponen de los recursos suficientes para cubrir los costes.

Por este motivo, Apple utiliza su efectivo para pagar por el coste de la construcción de la fábrica a cambio de obtener los derechos exclusivos en la producción, durante un periodo determinado de tiempo (entre 6 y 36 meses). Esta medida tiene dos ventajas fundamentales para la compañía de la manzana:

Apple tiene acceso a nuevos componentes tecnológicos mucho antes que sus rivales. Esto le permite realizar productos imposibles de duplicar. Simplemente tiene acceso a nuevos componentes antes que nadie y los produce en cantidades masivas para incluirlos en sus dispositivos. En un momento dado, sus competidores consiguen desarrollar también esa nueva tecnología, pero para entonces Apple ya ha conseguido el consumo masivo de sus productos y puede reducir el coste de la producción.

Apple no sólo supera a sus rivales en diseño e innovación, la gran experiencia de Steve Jobs en la producción de hardware en masa ha servido para desarrollar tecnologías tan avanzadas que ninguna cadena rival podría alcanzar a Apple en años.

Una vez que estas tecnologías (o más exactamente, sus técnicas de producción masiva) están estandarizadas, Apple es capaz de competir con eficacia para vender más barato. No es sólo que Apple tenga productos de alta calidad, sino que son más avanzados que cualquier otro, y una vez que el consumo de sus productos se ha masificado, dispone de más efectivo para continuar el ciclo e invertir en nuevos componentes.

Vía: Marketing Directo

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